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¡Identidad en Crisis! La Extraña Epidemia de "Therians" Sacude al Mundo Occidental

La ridiculez de humanos identificándose como animales ejemplifica la ausencia de sentido común.

¡Identidad en Crisis! La Extraña Epidemia de "Therians" Sacude al Mundo Occidental

El reconocido intelectual guatemalteco Mario Antonio Sandoval ha lanzado una dura crítica a una tendencia creciente en los países occidentales: el fenómeno de personas que se identifican como animales, autodenominándose “therians”. En un análisis publicado el 4 de marzo de 2026, Sandoval argumenta que esta práctica es un síntoma de una “estupidez” moderna, exacerbada por la abundancia, la falta de disciplina y la comunicación instantánea de ideas ilógicas.

Sandoval define la estupidez no como maldad, sino como una irracionalidad o falta de reflexión que puede tener consecuencias mortales. A diferencia de la maldad, que es consciente y voluntaria, la estupidez es a menudo inconsciente y puede persistir incluso después del arrepentimiento. El autor se basa en las ideas de pensadores del siglo pasado como Dietrich Bonhoeffer y Dario Cipolla para argumentar que la estupidez es, en muchos sentidos, más peligrosa que la maldad, ya que es más difícil de combatir.

El intelectual guatemalteco señala que la estupidez se manifiesta de diferentes maneras a lo largo de la historia, dependiendo de los factores desconocidos o no descubiertos en cada época. Sin embargo, subraya que está presente en todos los seres humanos, con efectos que son imposibles de eliminar por completo. Irónicamente, los avances científicos e históricos pueden incluso contribuir a la estupidez, debido a aquellos que se creen dueños de la verdad.

La identificación como animal, ejemplificada por el término “therian” (derivado de “theria”, animal salvaje, y “antropos”, hombre), es presentada por Sandoval como un caso extremo de esta estupidez. Describe cómo jóvenes, influenciados por la moda, la inseguridad o la rebeldía, se autodefinen como perros, gatos, lobos u otros animales. Esta tendencia, según Sandoval, es particularmente prevalente en los países occidentales opulentes, donde los individuos están sobregratificados y carecen de las responsabilidades y desafíos que enfrentan las personas en sociedades más pobres.

Sandoval contrasta la situación de estos “therians” con la de aquellos que luchan por la supervivencia básica en países económicamente desfavorecidos. Argumenta que la idea de identificarse como un animal es impensable para alguien que tiene que mendigar o trabajar arduamente para alimentar a su familia. La falta de disciplina familiar, la ausencia de una guía clara para convertirse en ciudadanos responsables y la incapacidad de comprender y utilizar los avances científicos y tecnológicos son identificados como factores clave que contribuyen a esta tendencia.

Sin embargo, Sandoval también destaca una reacción positiva: la creciente presencia de videos en redes sociales donde padres y madres confrontan a sus hijos con las consecuencias lógicas de su identificación animal. Estos padres, según el autor, están utilizando el sentido común para mostrar a sus hijos la ridiculez de sus acciones, planteando preguntas como: "¿Quieres ser un perro? Entonces comerás comida para perros, dormirás en el suelo y ladrarás para comunicarte". Sandoval elogia esta respuesta como un ejemplo de razón y justificación.

El análisis de Sandoval se extiende a una crítica más amplia de la cultura occidental contemporánea, señalando la falta de límites, la irracionalidad y la estulticia que la caracterizan. Advierte que esta falta de límites puede llevar al abuso y que, en un mundo amenazado por riesgos reales como la guerra atómica y la escasez de alimentos, la humanidad se verá obligada a reevaluar los avances que deben ser eliminados.

El autor no se limita a criticar la tendencia “therian”. También incluye una crítica a la música contemporánea, citando a Bad Bunny como ejemplo de “ruidos anticulturales y antimusicales”. Esta inclusión, aunque breve, sugiere una preocupación más amplia por la degradación de los valores culturales y la pérdida de sentido común.

La publicación de Sandoval ha generado un debate considerable en Guatemala y en otros países. Algunos han elogiado su valentía para abordar un tema controvertido, mientras que otros lo han criticado por su tono duro y su generalización sobre los países occidentales. Sin embargo, la mayoría coincide en que su análisis plantea preguntas importantes sobre la naturaleza de la identidad, la responsabilidad individual y el futuro de la humanidad en un mundo cada vez más complejo e incierto.

La reflexión de Sandoval sobre la estupidez humana, su origen y sus manifestaciones, invita a una profunda introspección sobre la sociedad contemporánea y los desafíos que enfrenta. Su llamado a la disciplina, la razón y el sentido común resuena en un momento en que la irracionalidad y la falta de límites parecen estar en aumento. La creciente popularidad de la tendencia “therian” es presentada como un síntoma alarmante de esta crisis, pero también como una oportunidad para reevaluar nuestros valores y prioridades. La pregunta que queda en el aire es si la humanidad será capaz de superar su propia estupidez y construir un futuro más racional y sostenible.

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