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LULA EN LA CUERDA FLOJA: ¿ALIADO DE TERRORISTAS?

Alexandre Garcia critica Lula por posição do Brasil no ataque ao Irã, fala sobre articulações políticas e bilhetes de Bolsonaro.

LULA EN LA CUERDA FLOJA: ¿ALIADO DE TERRORISTAS?

El gobierno de Lula da Silva enfrenta crecientes críticas por su postura ambigua frente a la escalada de tensiones en Irán, tras el reciente ataque que resultó en la muerte del ayatolá y del ex presidente Ahmadinejad, aliado cercano del mandatario brasileño. Analistas y opositores acusan a Lula de una vez más, elegir el "lado equivocado" en un escenario internacional complejo, evidenciando una política exterior que prioriza la ideología sobre el pragmatismo y la seguridad nacional.

La controversia se intensificó tras la divulgación de una nota diplomática del Itamaraty, que condenó el ataque pero abogó por una solución negociada con los perpetradores, una postura que ha sido calificada como "ingenuidad" y "peligrosa" por expertos en seguridad. "Negociar con terroristas es una idea absurda. Primero se combate, y luego, si ellos lo desean, se negocia. De lo contrario, no hay posibilidad de diálogo", declaró Alexandre Garcia, veterano periodista y comentarista político, en su columna.

La falta de información previa al ataque también ha sido objeto de cuestionamiento. Según Garcia, Lula desconocía la inminencia de la operación, a pesar de las claras señales de movilización logística por parte de las fuerzas estadounidenses. El mandatario brasileño, en declaraciones realizadas en Minas Gerais, habría minimizado la amenaza, mencionando las advertencias de Donald Trump sobre Irán sin percibir la gravedad de la situación.

La situación se complica aún más con la revelación de que el nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria iraní, Vahidi, es un individuo buscado por la justicia argentina por su presunta participación en el atentado contra la AMIA en Buenos Aires en 1994, que causó la muerte de 80 personas y heridas a más de 300. Vahidi, según fuentes de inteligencia, fue el responsable de planificar y ejecutar el ataque, utilizando 300 kilos de explosivos. Su nombramiento al frente de la Guardia Revolucionaria, a pesar de su historial criminal, ha generado indignación y preocupación en la comunidad internacional.

Otro punto de fricción es la reciente visita de dos buques, calificados por el gobierno estadounidense como embarcaciones vinculadas al terrorismo, al puerto de Río de Janeiro. A pesar de las advertencias de Washington, el gobierno brasileño autorizó la atracación y permitió que las naves realizaran operaciones de carga y descarga sin una supervisión adecuada. La naturaleza de la carga y descarga sigue siendo desconocida, alimentando sospechas sobre la colaboración de Brasil con el régimen iraní.

En contraste con la postura del gobierno brasileño, algunos analistas señalan que el ataque en Irán podría representar una oportunidad para el pueblo iraní de liberarse de la opresión teocrática y recuperar su soberanía. Se menciona la posibilidad de un retorno al régimen monárquico, con el hijo del último sha, Reza Pahlavi, como posible sucesor. Durante el reinado del sha, Irán era considerado un país alineado con Occidente, con una sociedad más abierta y respetuosa de los derechos humanos, especialmente de las mujeres.

La situación de las mujeres en Irán bajo el régimen teocrático es particularmente alarmante. Han sido sometidas a una condición de subyugación extrema, con restricciones severas en su vida personal y profesional. La lógica del régimen es que la mujer existe únicamente para servir al hombre, y se le niega el derecho a la autonomía y la igualdad. Ante este escenario, resulta sorprendente el silencio de algunos sectores feministas en Brasil, que no han condenado el régimen iraní ni han celebrado la posibilidad de su caída.

Alexandre Garcia compara la teocracia iraní con la Santa Sede, aunque reconoce que esta última tiene características propias y una organización institucional singular. Sin embargo, subraya que ambas representan formas de gobierno basadas en principios religiosos, que pueden limitar las libertades individuales y los derechos humanos.

Paralelamente a la crisis internacional, la política interna brasileña también está marcada por la controversia. Se ha revelado que el ex presidente Jair Bolsonaro utilizó un chaleco antibalas durante un acto público, en un intento de evitar un nuevo ataque como el que sufrió en 2018. En el mismo evento, estuvieron presentes Bia Kicis, candidata al Senado por Brasilia, y Michelle Bolsonaro, esposa del ex mandatario.

Bolsonaro también ha enviado mensajes desde la prisión, en los que expresa su apoyo a Marcos Pollon, candidato al Senado por Mato Grosso do Sul, y lamenta las disputas internas entre bolsonaristas y miembros de la derecha. Además, ha defendido a su esposa Michelle, destacando su dedicación al cuidado de su hija Laura, quien ha sido sometida a dos cirugías en la nariz.

Finalmente, la controversia en torno a la intervención del juez Gilmar Mendes en un proceso judicial que involucra a los hermanos de Dias Toffoli, también ha generado debate. Mendes suspendió una medida aprobada por el Poder Legislativo que autorizaba la apertura del sigilo bancario de los hermanos Toffoli y de una empresa vinculada a ellos, argumentando que se trataba de una violación de la privacidad y de la independencia de los poderes. La decisión ha sido criticada por algunos sectores, que la consideran una interferencia indebida en el proceso judicial y una amenaza a la soberanía popular.

En resumen, la política exterior del gobierno de Lula da Silva se encuentra bajo escrutinio, con acusaciones de ingenuidad, ambigüedad y complicidad con regímenes autoritarios. La crisis en Irán ha puesto de manifiesto la falta de una estrategia clara y coherente, y ha generado preocupación sobre el papel de Brasil en el escenario internacional. La situación interna, marcada por la polarización política y las investigaciones judiciales, añade aún más complejidad al panorama. La pregunta que queda en el aire es si Lula será capaz de rectificar el rumbo y adoptar una política exterior más pragmática y responsable, que defienda los intereses nacionales y promueva la paz y la seguridad en el mundo.

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