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¡Cerebros Humanos Juegan DOOM! La IA Biológica Desata el Caos

En la comunidad de PC existe una regla de oro inquebrantable: si tiene una pantalla o un microchip, la primera pregunta siempre será "¿Puede correr...

¡Cerebros Humanos Juegan DOOM! La IA Biológica Desata el Caos

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La comunidad de jugadores de PC siempre ha tenido una pregunta recurrente ante cualquier nuevo dispositivo con capacidad de procesamiento: "¿Puede correr DOOM?". Lo que comenzó como un meme se ha convertido en una prueba de fuego para la potencia computacional, y ahora, una empresa australiana de biotecnología llamada Cortical Labs ha llevado esa pregunta a un territorio completamente nuevo y, para algunos, inquietante. Han logrado que un cultivo de células cerebrales humanas vivas aprenda a jugar el icónico shooter de 1993, DOOM.

Este no es un caso de inteligencia artificial basada en algoritmos y código binario. Se trata de computación biológica pura, utilizando tejido cerebral real como un procesador. Cortical Labs ha desarrollado un sistema llamado CL1, que integra un chip con aproximadamente 200,000 neuronas humanas vivas, obtenidas de donantes adultos y cultivadas en un entorno de laboratorio controlado. A finales de febrero de 2026, la compañía publicó un video que muestra a este "minicerebro" tomando el control del legendario Doomguy, sorprendiendo al mundo científico y tecnológico.

La pregunta que surge naturalmente es: ¿cómo es posible esto? El programador independiente Sean Cole jugó un papel crucial en este logro. En tan solo una semana, Cole logró codificar instrucciones simples que traducen las acciones del juego en impulsos eléctricos comprensibles para las células cerebrales. El sistema funciona de la siguiente manera: cuando un enemigo aparece en la pantalla de DOOM, el sistema CL1 envía señales eléctricas a áreas específicas del cultivo celular. Estas señales actúan como instrucciones, indicando a las neuronas, por ejemplo, que "hay un demonio a la izquierda".

La respuesta de las células cerebrales a estos estímulos es igualmente crucial. Dependiendo del patrón en el que las neuronas responden con sus propios impulsos eléctricos, el personaje de Doomguy se mueve, dispara o realiza otras acciones dentro del juego. Es un sistema de comunicación bidireccional entre el juego y el tejido cerebral vivo, donde las células aprenden a asociar ciertos patrones de activación con resultados específicos.

Cortical Labs ya había llamado la atención en 2022 cuando demostraron que sus cultivos celulares podían aprender a jugar al clásico Pong. Sin embargo, DOOM representa un desafío significativamente mayor. El juego de 1993 presenta entornos en 3D, múltiples enemigos atacando desde diferentes ángulos y requiere reflejos rápidos para sobrevivir. La complejidad de DOOM lo convierte en una prueba mucho más rigurosa para la capacidad de aprendizaje y adaptación de las células cerebrales.

David Hogan, director de tecnología de Cortical Labs, explica que el proceso de aprendizaje es genuino y no se basa en respuestas aleatorias. "Si las neuronas se activan en un patrón específico, el Doomguy dispara. Si se activan en otro patrón, se mueve a la derecha", afirma Hogan. Los investigadores enfatizan que las células no están simplemente siguiendo órdenes preprogramadas; se están adaptando y mejorando su precisión con cada intento, aprendiendo a sobrevivir más tiempo en el juego.

Actualmente, el rendimiento del "Doomguy controlado por células cerebrales" se describe como el de "un principiante absoluto que jamás ha visto una computadora". Esto es comprensible, considerando que, literalmente, son células en un plato de Petri. Sin embargo, la capacidad de aprender y mejorar es lo que hace que este experimento sea tan revolucionario. Demuestra que el tejido cerebral vivo puede ser utilizado como un procesador biológico, capaz de realizar tareas complejas y adaptarse a entornos dinámicos.

El impacto potencial de esta tecnología es enorme. Más allá de la simple demostración de que se puede jugar DOOM con células cerebrales, Cortical Labs está abriendo nuevas vías para la investigación en neurociencia, inteligencia artificial y computación. La capacidad de estudiar el aprendizaje y la adaptación en un entorno controlado podría conducir a avances significativos en el tratamiento de enfermedades neurológicas, el desarrollo de prótesis inteligentes y la creación de nuevas formas de inteligencia artificial.

Para este mes de marzo de 2026, Cortical Labs ha comenzado a comercializar las unidades biológicas CL1 a laboratorios e investigadores de todo el mundo. El video de DOOM fue, en gran medida, una demostración de fuerza, una forma de mostrar el potencial de esta nueva tecnología. La compañía espera que otros investigadores utilicen el sistema CL1 para explorar nuevas aplicaciones en sus propios campos de estudio.

La pregunta que queda en el aire es: ¿estamos a un paso de crear inteligencias artificiales biológicas avanzadas, o esto es simplemente el inicio de una nueva era de ciencia ficción? La idea de utilizar tejido cerebral real como un procesador plantea interrogantes éticos y filosóficos profundos. ¿Cuáles son los límites de la manipulación del tejido cerebral? ¿Qué implicaciones tendría la creación de inteligencias artificiales biológicas con capacidades cognitivas avanzadas? ¿Estamos, como en la película Matrix, construyendo inadvertidamente nuestra propia prisión digital?

La respuesta a estas preguntas aún está lejos de ser clara. Sin embargo, el experimento de Cortical Labs con DOOM ha abierto un debate crucial sobre el futuro de la inteligencia artificial y el papel del tejido cerebral vivo en la computación. Una cosa es segura: la línea entre la biología y la tecnología se está volviendo cada vez más borrosa, y el futuro de la IA podría ser mucho más orgánico de lo que imaginamos. La comunidad científica y el público en general observan con atención los próximos pasos de Cortical Labs y el desarrollo de esta fascinante y, a la vez, inquietante tecnología.

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