El joven costarricense David Bolaños Jiménez, estudiante de música radicado en el norte de Tel Aviv, Israel, relata horas de angustia y tensión en medio de la escalada de conflicto entre Israel e Irán. Tras la contraofensiva lanzada por Irán en respuesta al ataque previo, Bolaños ha experimentado de primera mano la realidad de vivir bajo la amenaza constante de ataques aéreos, refugiándose en repetidas ocasiones en búnkeres y enfrentando un hermetismo informativo que agrava la incertidumbre.
Bolaños describió a este medio el ambiente en Israel como de “ansiedad generalizada, una espera que no termina”. Según su testimonio, el sábado 28 de abril, a las 3:27 p.m. hora de Costa Rica, se produjo un ataque que desencadenó una serie de alertas y sirenas. Tras escuchar los interceptores y una explosión a distancia, recibió la confirmación a través de chats de noticias de que un edificio había sido impactado y que había heridos.
La jornada ha estado marcada por constantes alertas en su teléfono y sirenas terrestres, obligándolo a buscar refugio en un búnker cercano en intervalos de apenas 20 minutos o una hora. El búnker al que recurre se encuentra en el sótano del edificio donde viven sus amigos, cerca de su residencia. “Las sirenas suenan cuando los radares detectan drones que rondan el área o misiles que vienen de camino. Creo que varios fueron interceptados, no sentí durante el día que hubiese impactos. Hubo un momento en el que estuve tres horas en el búnker esperando. Salía uno a respirar y a los 10 minutos sonaba otra vez”, relató Bolaños, quien ya vivió la experiencia de la guerra de los 12 días el año anterior.
El joven costarricense enfatizó el clima de hermetismo que se vive en Israel, donde la seguridad es la prioridad. Según explica, se restringen las publicaciones y noticias, y se solicita a los ciudadanos evitar grabar los sitios de impacto para no proporcionar información a los atacantes que pueda facilitar futuros bombardeos. Esta política de silencio informativo, combinada con la incertidumbre de la situación, contribuye a aumentar la sensación de angustia y desasosiego.
Sin embargo, a pesar de la tensión, Bolaños asegura que en el distrito donde reside no ha sufrido incidentes mayores y que se encuentra a salvo. No obstante, la constante amenaza y la necesidad de resguardarse en un búnker en repetidas ocasiones han generado un impacto emocional significativo.
Lo que más preocupa a Bolaños es la falta de comunicación por parte de las autoridades costarricenses. A pesar de la gravedad de la situación, afirma no haber recibido ningún contacto por parte de la Cancillería ni de la embajada de Costa Rica en Israel. Su única fuente de información oficial ha sido la publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto sobre la suspensión de viajes no esenciales a la región de Medio Oriente. Esta falta de contacto directo ha generado una sensación de abandono y desamparo en medio de la crisis.
La situación de Bolaños pone de manifiesto la vulnerabilidad de los ciudadanos costarricenses que se encuentran en Israel y la necesidad de que las autoridades diplomáticas brinden un apoyo y una asistencia adecuados en momentos de crisis. La falta de comunicación y la ausencia de un plan de contingencia claro pueden generar una mayor angustia y dificultar la capacidad de los ciudadanos para enfrentar la situación.
El testimonio de Bolaños también revela la complejidad de la situación en Israel, donde la vida cotidiana se ve interrumpida constantemente por las alertas de ataques aéreos y la necesidad de buscar refugio. La incertidumbre y el hermetismo informativo contribuyen a crear un ambiente de tensión y desconfianza, que afecta la salud mental y el bienestar de la población.
La escalada de conflicto entre Israel e Irán ha generado una preocupación a nivel internacional, y la comunidad costarricense en Israel se encuentra especialmente vulnerable. Es fundamental que las autoridades costarricenses tomen medidas para proteger a sus ciudadanos y brindarles el apoyo necesario en estos momentos de crisis. Esto incluye establecer canales de comunicación directos, proporcionar información clara y actualizada sobre la situación, y ofrecer asistencia consular y humanitaria.
La experiencia de David Bolaños Jiménez es un recordatorio de que los conflictos internacionales tienen un impacto real en la vida de las personas, y que es necesario redoblar los esfuerzos para promover la paz y la seguridad en el mundo. La comunidad internacional debe trabajar en conjunto para encontrar soluciones diplomáticas a los conflictos y proteger a los civiles que se ven afectados por la violencia.
Mientras tanto, David Bolaños Jiménez continúa su vida en Israel, enfrentando la incertidumbre y la tensión con valentía y resiliencia. Su testimonio es un llamado a la solidaridad y a la acción para proteger a los ciudadanos costarricenses que se encuentran en medio de la crisis y para promover la paz en una región convulsa. La espera continúa, pero la esperanza de un futuro mejor persiste.


