Un voraz incendio consumió un almacén clandestino en el distrito de La Victoria, generando una crisis sanitaria y operativa para el Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen de EsSalud. El siniestro, reportado a las 6:50 a.m. de este jueves 26 de febrero, movilizó a más de 80 bomberos y provocó la evacuación preventiva de pacientes, incluyendo a ocho de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), quienes fueron trasladados al Hospital II Clínica San Isidro Labrador.
La magnitud del incendio, catalogado como código 3 por el Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú, fue tal que la intensa humareda se hizo visible desde diversos puntos de la capital, afectando la calidad del aire y generando preocupación entre los vecinos de la zona. El fuego se originó en un almacén de tres pisos, con una extensión aproximada de 2.000 metros cuadrados, donde se almacenaban fardos de tela y ropa en desuso.
El comandante Marco Pajuelo, jefe departamental de Lima Centro, informó que, a pesar de la rápida respuesta de los bomberos, las labores de extinción se extendieron por más de tres horas. “Está confinado, lo tenemos ubicado en un solo sector y no se va a expandir”, aseguró, aunque reconoció que el control total del incendio requería de un esfuerzo sostenido. Durante las operaciones, un brigadier de 63 años sufrió una atricción en los pies al descender por una escalera telescópica y fue trasladado al Hospital Guillermo Almenara para recibir atención médica. En total, se registraron tres atenciones médicas durante la emergencia.
La investigación preliminar reveló que el almacén afectado operaba de manera clandestina, sin licencia de funcionamiento ni certificado de inspección técnica de seguridad. Óscar Fernández Jeri, subgerente de Gestión del Riesgo de Desastres de la Municipalidad de La Victoria, confirmó que se procederá al cierre del establecimiento y a la imposición de una multa correspondiente. “Si no tienen licencia, son personas que operan de manera clandestina. Funcionaba a puertas cerradas”, precisó.
El impacto del incendio se extendió más allá del almacén, afectando directamente al Hospital Guillermo Almenara. EsSalud informó que, ante la presencia de humo y otras circunstancias adversas, se procedió a evacuar a los pacientes ubicados en las áreas hospitalarias más próximas al siniestro hacia zonas más seguras del nosocomio. Además, se dispuso que ambulancias permanezcan en alerta ante una posible evacuación hacia otros centros de salud. El Ministerio de Salud, por su parte, coordinó el traslado de ocho pacientes de la UCI al Hospital II Clínica San Isidro Labrador para garantizar la continuidad de su atención. También se enviaron ambulancias de los hospitales Arzobispo Loayza, Dos de Mayo y Casimiro Ulloa para reforzar las acciones de respuesta.
Vecinos y comerciantes de la zona, alarmados por el avance de las llamas, intentaron sofocar el incendio con baldes de agua, aunque sin resultados efectivos. Algunos vendedores retiraron sus productos por temor a que el fuego se propagara hacia las quintas y predios colindantes. Personal de serenazgo del distrito brindó apoyo en la reubicación y el orden de los transeúntes.
Las causas del incendio aún son objeto de investigación, aunque algunos vendedores sugieren que pudo haber sido provocado por un cortocircuito, posiblemente a raíz de las intensas lluvias registradas durante la noche en la capital. Sin embargo, las autoridades no han confirmado esta hipótesis y continúan con las diligencias para determinar el origen del siniestro.
La empresa Sedapal activó sus protocolos de atención y dispuso el envío de dos camiones cisterna a la zona afectada, incrementando la presión del sistema de agua potable y desplegando un equipo técnico especializado para garantizar un caudal estable y seguro que refuerce las labores para controlar el incendio.
A pesar de que el incendio fue confinado alrededor de las 16:45 p.m., los bomberos solicitaron el apoyo de cisternas a las municipalidades cercanas para mantener el control de las zonas focalizadas. La situación puso de manifiesto la vulnerabilidad de la infraestructura hospitalaria ante emergencias y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en establecimientos comerciales clandestinos.
Además de los daños materiales ocasionados al almacén y las molestias generadas a los vecinos, el incendio dejó a una familia damnificada, compuesta por cuatro personas que perdieron su domicilio. Las autoridades locales se comprometieron a brindarles apoyo y asistencia para que puedan reconstruir sus vidas. El incidente sirve como un llamado de atención sobre la importancia de la prevención de incendios y el cumplimiento de las normas de seguridad en la ciudad.


