Ana Botín, presidenta del Grupo Santander, ha experimentado un aumento significativo en su retribución en 2025, alcanzando los 18,5 millones de euros, lo que supone un incremento del 34% con respecto a los 13,77 millones de euros percibidos el año anterior. Esta cifra la consolida como la banquera mejor pagada de España y la ejecutiva con el sueldo más elevado dentro del Ibex 35, generando debate sobre la justificación de estas elevadas compensaciones en el contexto económico actual.
El desglose de la retribución de Botín revela un salario fijo de 3,43 millones de euros, complementado con un bonus a corto plazo de 3,09 millones y otro a largo plazo de 1,77 millones. A esto se suman 399.000 euros correspondientes a otros conceptos, como seguros de vida, elevando la retribución en metálico un 6% hasta los 8,4 millones de euros. Sin embargo, el componente más significativo del aumento proviene del bonus en acciones del banco, que asciende a 8,31 millones de euros. A este se añaden 1,3 millones en aportaciones a planes de pensiones y 444.000 euros en otros conceptos.
Es importante destacar que este incremento se produce en un momento de notable rendimiento para el Santander en el mercado bursátil, donde su valor se ha más que duplicado a lo largo de 2025. La banquera ha cobrado bonificaciones en acciones diferidas de ejercicios anteriores, cuyo valor actual es considerablemente superior al que tenían en el momento de su generación. Si se excluye este efecto, la retribución de Botín se situaría en 14 millones de euros.
Paralelamente, el consejero delegado del Santander, Héctor Grisi, también ha visto incrementada su retribución en un 23,8%, pasando de 8,3 millones a 10,28 millones de euros. Su salario fijo se ha fijado en 3,1 millones, al que se suma un bonus a corto plazo de 2,1 millones, resultando en una retribución total en metálico de 5,63 millones de euros, un 9,5% más. Además, Grisi ha recibido 2,8 millones en retribución en acciones, 1,1 millones en aportaciones a sistemas de ahorro y 717.000 euros en otros conceptos.
Ante la controversia generada por la política de retribuciones del consejo, el banco ha anunciado su intención de proponer a la junta de accionistas una nueva política para los ejercicios 2026, 2027 y 2028. Esta nueva política busca abordar las críticas recibidas en la junta del año pasado, introduciendo elementos demandados por los inversores. Entre estos elementos se encuentra un mayor peso de los componentes variables en los sueldos, un incremento de la parte vinculada al largo plazo, un umbral mínimo de rendimiento para el accionista para acceder a los bonus y un mayor peso de esta variable en el cálculo de los pagos.
La propuesta incluye un incremento del 5% en el salario fijo de Botín, elevándolo a 3,6 millones de euros, y un aumento del salario fijo de Grisi hasta los 3,3 millones de euros. Además, se contempla un bonus en 2026 que podría alcanzar los 6,7 millones de euros para Botín y los 4,6 millones para Grisi, siempre y cuando se cumplan los objetivos establecidos. Estos objetivos se basan en el crecimiento de la base de clientes, la reducción de costes, el incremento del capital y la rentabilidad, así como en la gestión de riesgos y el desempeño frente al mercado.
De este bonus, un 40% se pagará en 2027 y el resto se diferirá hasta 2032, vinculado al cumplimiento de objetivos a largo plazo. El 60% de la retribución variable se materializará en acciones del Santander, un 10% en títulos de su filial de pagos, PagoNXT, y el resto en acciones del banco.
La aprobación de esta nueva política de retribuciones por parte de la junta de accionistas será crucial para determinar el futuro de las compensaciones de los altos directivos del Santander. La transparencia y la justificación de estas retribuciones serán elementos clave para mantener la confianza de los inversores y evitar nuevas críticas. El debate sobre la adecuación de los sueldos de los ejecutivos en el sector bancario, especialmente en un contexto de creciente desigualdad económica, seguirá siendo un tema central en la agenda pública. La decisión final de los accionistas del Santander sentará un precedente importante en la política de retribuciones de las empresas cotizadas en España. La presión por una mayor vinculación de las retribuciones con el rendimiento a largo plazo y la sostenibilidad de la empresa se intensifica, y el Santander parece estar respondiendo a estas demandas con esta nueva propuesta. Sin embargo, la magnitud de las cifras sigue siendo objeto de controversia y debate.


