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¡Sueño Agónico! Jarry-Jarry Cae en Debut y Estalla Contra la Tecnología

En la cancha 1 del certamen, los chilenos perdieron en dos sets por parciales de 7-5 y 7-6 ante el neerlandés Jean-Julien Rojer y el ecuatoriano Gonzalo Escobar.

¡Sueño Agónico! Jarry-Jarry Cae en Debut y Estalla Contra la Tecnología

Santiago, Chile – La ilusión de ver a los hermanos Nicolás y Diego Jarry disputar una final de dobles en Roland Garros, sueño alimentado por su abuelo Jaime Fillol durante una década, recibió un duro revés este martes en el BCI Seguro ChileOpen. Los chilenos cayeron en primera ronda ante la dupla conformada por el neerlandés Jean-Julien Rojer y el ecuatoriano Gonzalo Escobar por un ajustado marcador de 7-5 y 7-6, en un partido que dejó más que una derrota: una explosión de frustración por parte de Nicolás Jarry contra el sistema de detección de línea electrónico, conocido como Hawk-Eye.

La jornada no fue favorable para los Jarry en general. Nicolás, campeón del torneo en singles en 2023, ya había experimentado una derrota en la primera ronda del torneo individual, sucumbiendo ante el croata Dino Prizmic en tres sets con parciales de 6-3, 5-7 y 6-2. Sin embargo, la expectativa se centraba en el debut de la dupla familiar, una combinación inédita hasta el momento.

“Nunca hemos jugado juntos, quizás el año pasado jugamos un par de juegos de dobles contra unos argentinos entrenando en Estados Unidos, pero nada más. Así que, aparte de jugar este campeonato por primera vez, también voy a jugar con él por primera vez. Es una doble de emoción”, confesaba Diego Jarry en la previa del encuentro, reflejando la especial significación del evento.

El partido de dobles fue un reflejo de la paridad que caracteriza a este deporte. El primer set se desarrolló con un intercambio equilibrado, donde Rojer y Escobar no concedieron espacios para sorpresas. Nicolás Jarry demostró solidez con su saque y efectividad en la red, apoyando el juego de su hermano Diego. La igualdad persistió hasta el 5-5, momento crucial donde la experiencia de la dupla europea comenzó a inclinarse a su favor.

En el undécimo juego, Diego Jarry no logró mantener su servicio, ejecutando pelotas largas que facilitaron el quiebre a sus oponentes. Un error de Nicolás en la malla selló el destino del set, permitiendo a Rojer y Escobar tomar la delantera y cerrar la primera manga por 7-5.

El segundo set siguió la misma tónica de equilibrio, con ambos equipos mostrando precisión en sus servicios y evitando errores no forzados. La tensión aumentó a medida que se acercaba el desenlace, llevando el set a un tie-break. En esta instancia decisiva, a pesar de los impecables golpes de Nicolás Jarry, quien exhibió un buen saque y tiros precisos desde el fondo de la cancha, la dupla europea demostró mayor solidez y se adjudicó la victoria por 12-10.

Pero la derrota en sí misma no fue el único foco de atención. La polémica se desató al final del partido de singles de Nicolás Jarry contra Prizmic. En una de las últimas jugadas, Jarry reclamó con vehemencia que la pelota había tocado la línea, sin embargo, el sistema electrónico dictaminó lo contrario. La frustración del tenista chileno fue evidente, desatando una airada protesta.

En la conferencia de prensa posterior al encuentro, Nicolás Jarry no se guardó nada al expresar su desacuerdo con el uso del sistema Hawk-Eye. “La pelota tocó en la línea y el sistema la dijo mala. No soy yo, hay muchísimos (jugadores que critican el sistema electrónico), no entiendo por qué la ATP quiere que una máquina esté por sobre los seres humanos. A mí no me cabe por la cabeza que el jefe sea una máquina, es ridículo”, declaró con contundencia.

Sin embargo, Jarry fue claro al señalar que este incidente no fue el factor determinante en su derrota. Reconoció su falta de ritmo de competencia y la necesidad de mejorar su rendimiento. “No fue para nada fácil, mi rendimiento todavía no está como me gustaría. El segundo set no fue tampoco un buen set, yo me mantuve jugando. Y en el tercero mi rival subió un montón, sobre todo en la devolución, me dio muy pocas chances. Todavía hay mucho que mejorar”, admitió.

El tenista chileno también enfatizó la importancia de la continuidad en la competencia para recuperar su mejor nivel. “Es muy difícil agarrar confianza sin tener continuidad. Por lo menos ya llevo dos partidos seguidos y eso es algo. Mi nivel subió un poco de la semana pasada a ahora, pero como no he competido hace mucho tiempo es difícil y no he podido manejarlo bien. Hace dos días, por primera vez, logré trabajar el saque como a mí me gusta. Todavía falta por recorrer en ese ámbito”, concluyó.

La derrota de los hermanos Jarry en dobles y la polémica generada por el sistema Hawk-Eye han puesto de manifiesto las tensiones entre la tecnología y el criterio humano en el tenis moderno. Mientras que el sistema electrónico busca garantizar la precisión en las decisiones, algunos jugadores, como Nicolás Jarry, cuestionan su capacidad para reemplazar el juicio de los árbitros y la percepción de los propios tenistas. El sueño de ver a los Jarry en la final de Roland Garros sigue vivo, pero ahora se enfrenta a la necesidad de superar obstáculos deportivos y a un debate cada vez más intenso sobre el futuro del tenis. El legado de Jaime Fillol, sin embargo, permanece como un faro de esperanza y motivación para las nuevas generaciones de tenistas chilenos.

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