---
Panamá, 2 de mayo de 2024 – El arzobispo metropolitano de Panamá, Monseñor José Domingo Ulloa, emitió un fuerte pronunciamiento lamentando las agresiones verbales y la falta de respeto exhibidas durante las recientes celebraciones de las tunas en todo el país. En declaraciones contundentes, el líder religioso calificó los incidentes como “vergonzosos” y urgió a una profunda reflexión nacional sobre los valores y el comportamiento cívico.
Las tunas, tradicionales desfiles estudiantiles que marcan el final del año escolar en Panamá, se han visto empañadas en los últimos días por denuncias de cánticos ofensivos, insultos dirigidos a instituciones educativas rivales, e incluso ataques personales contra estudiantes y profesores. Videos y testimonios compartidos en redes sociales muestran un ambiente de hostilidad y desprecio, lejos del espíritu de sana competencia y camaradería que se espera de estas festividades.
Monseñor Ulloa no se limitó a condenar los actos individuales, sino que extendió su crítica a la cultura de intolerancia y falta de respeto que, según su opinión, subyace a estos comportamientos. “Lo que ha pasado en todas las tunas del país es vergonzoso”, afirmó el arzobispo. “Lo que se ha dicho denigrando a unos y a otros tiene que hacernos pensar como país”. Subrayó que la falta de respeto hacia los demás, especialmente hacia aquellos que representan la educación y el conocimiento, es un síntoma preocupante de una sociedad que está perdiendo sus valores fundamentales.
El llamado a la reflexión del arzobispo se produce en un momento de creciente preocupación por la polarización social y la falta de civismo en Panamá. Expertos en sociología y psicología educativa coinciden en que las tunas, si bien son una tradición arraigada en la cultura panameña, pueden convertirse en un caldo de cultivo para la violencia verbal y el acoso escolar si no se promueven valores de respeto, tolerancia y diálogo constructivo.
La reacción de Monseñor Ulloa ha generado un amplio debate en la opinión pública. En redes sociales, se han multiplicado los comentarios a favor y en contra de sus declaraciones. Algunos usuarios han aplaudido su valentía al denunciar los abusos y su llamado a la reflexión, mientras que otros han argumentado que el arzobispo está siendo demasiado severo y que las tunas son simplemente una forma de expresión juvenil.
Sin embargo, la mayoría de los analistas coinciden en que la intervención de Monseñor Ulloa es oportuna y necesaria. “Es importante que las figuras de autoridad, como el arzobispo, alcen su voz para denunciar los comportamientos que atentan contra la dignidad humana y los valores democráticos”, afirmó la Dra. Elena Ramírez, experta en educación cívica de la Universidad de Panamá. “Las tunas son una oportunidad para celebrar la diversidad y el espíritu de comunidad, pero también son una responsabilidad para promover el respeto y la tolerancia”.
El Ministerio de Educación de Panamá (MEDUCA) ha anunciado que está investigando los incidentes ocurridos en las tunas y que tomará medidas disciplinarias contra los estudiantes y profesores que hayan participado en actos de violencia verbal o acoso. El ministro de Educación, Marío Montenegro, se reunió con Monseñor Ulloa para discutir la situación y explorar posibles soluciones.
“Estamos comprometidos con la promoción de una cultura de paz y respeto en nuestras escuelas”, declaró Montenegro. “No toleraremos ningún tipo de violencia o discriminación. Trabajaremos en colaboración con la Iglesia, las organizaciones de la sociedad civil y las familias para educar a nuestros estudiantes en los valores de la convivencia pacífica”.
Monseñor Ulloa, por su parte, instó a los padres de familia a asumir su responsabilidad en la educación de sus hijos y a inculcarles valores de respeto, tolerancia y empatía. “Los padres son los primeros educadores de sus hijos”, afirmó el arzobispo. “Deben enseñarles a respetar a los demás, a valorar la diversidad y a resolver los conflictos de manera pacífica”.
El debate sobre las tunas y la necesidad de promover una cultura de respeto y tolerancia en Panamá seguramente continuará en los próximos días. Sin embargo, el llamado a la reflexión de Monseñor Ulloa ha puesto de manifiesto la urgencia de abordar este problema y de trabajar juntos para construir una sociedad más justa, pacífica y respetuosa. La imagen de las tunas, tradicionalmente asociada a la alegría y la celebración, ha quedado manchada por la vergüenza de la intolerancia y la falta de respeto. Ahora, la tarea es restaurar su espíritu original y convertirla en una oportunidad para promover los valores que nos unen como nación. La sociedad panameña se enfrenta a un desafío crucial: decidir si permitirá que la tradición se convierta en un vehículo para la división y el odio, o si la transformará en un símbolo de unidad y respeto mutuo. La respuesta a esta pregunta definirá el futuro de las tunas y, en última instancia, el futuro de Panamá.

