El anuncio reciente del Ministerio de Obras Públicas (MOP) sobre la ampliación del Aeropuerto de Punta Arenas Presidente Carlos Ibáñez del Campo ha generado un sentimiento de familiaridad, evocando un anuncio similar realizado apenas un mes antes del cambio de gobierno. En diciembre de 2022, la entonces delegada presidencial Luz Bermúdez ya había presentado los detalles de una “histórica inversión” destinada a modernizar significativamente la infraestructura aeroportuaria de la región.
El proyecto original contemplaba la instalación de cinco nuevos puentes de embarque, la construcción de un nuevo edificio terminal de carga, la ampliación de plataformas y estacionamientos, y la renovación completa de los sistemas de agua, alcantarillado y gas. En aquel entonces, se estimaba que la construcción comenzaría en 2025, una vez que el aeropuerto alcanzara la cifra de 600.000 pasajeros anuales, un hito clave que desencadenaría la inversión millonaria por parte de la Concesionaria Red Aeroportuaria Austral, financiada con recursos provenientes del MOP.
Ahora, con un nuevo gobierno en funciones, el MOP ha reiterado su compromiso con la ampliación del aeropuerto, argumentando la necesidad urgente de aumentar su capacidad para hacer frente al creciente flujo de pasajeros y al desarrollo económico de la región. Según el seremi de Obras Públicas, José Luis Hernández, las conversaciones entre la Dirección General de Concesiones del MOP y la Red Aeroportuaria Austral se han mantenido activas durante más de un año, con el objetivo de adelantar la inversión prevista.
Hernández explicó que el aeropuerto de Punta Arenas se encuentra actualmente operando cerca de su capacidad límite, y que se espera que la cifra de 600.000 pasajeros se alcance alrededor de 2028. Ante esta proyección, el seremi enfatizó la importancia de contar con un recinto renovado y ampliado para satisfacer la demanda creciente, impulsada tanto por el aumento del turismo como por el interés cada vez mayor en la región por la industria del hidrógeno verde.
Sin embargo, a pesar de las reiteradas reuniones y negociaciones, los avances han sido limitados. El principal obstáculo radica en la forma de financiamiento de la obra. El modelo actual permite a la concesionaria recuperar su inversión y obtener un margen de ganancia a través de estados de pago aprobados por la Dirección General de Concesiones y la Dirección General de Aeronáutica Civil, basándose en la operación actual del aeropuerto.
Para adelantar la ampliación del terminal, la concesionaria ha solicitado recibir una parte anticipada de las ganancias que obtendría al superar los 600.000 pasajeros, considerando que actualmente la cifra se sitúa en torno a los 475.000. Esta solicitud ha generado un debate sobre la distribución de los costos y beneficios entre el Estado y la empresa privada, y las negociaciones se centran en encontrar un acuerdo intermedio que permita iniciar los estudios de ingeniería y la construcción sin tener que esperar a alcanzar el nivel total de pasajeros.
Las conversaciones continúan en curso, sin plazos definidos, y se espera que la obra comience en 2027. Hernández aseguró que este año se realizarán los estudios de ingeniería necesarios para la ampliación y mejoramiento del aeropuerto, y que los trabajos comenzarían el próximo año con una inversión estimada de 162 millones de dólares.
Paralelamente a las negociaciones para la ampliación del terminal, se están llevando a cabo obras por 42.000 millones de pesos destinadas a mejorar la conectividad y la seguridad del recinto. Entre estas obras se destaca la construcción de la calle de rodaje Alfa, que servirá como pista alternativa durante la remodelación de la vía principal en 2028; la construcción del cuartel del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI), con calles de acceso rápido a las pistas, plataforma para vehículos de emergencia y un acceso vehicular a las instalaciones; y la instalación de nuevas infraestructuras para la Fuerza Aérea.
La situación actual plantea interrogantes sobre la viabilidad y el cronograma del proyecto de ampliación. La repetición del anuncio, con detalles sustancialmente similares a los presentados en 2022, genera escepticismo sobre la capacidad del gobierno para concretar la inversión en los plazos previstos. La falta de avances significativos en las negociaciones con la concesionaria y la complejidad del modelo de financiamiento sugieren que la materialización del proyecto podría enfrentar obstáculos adicionales.
La ampliación del Aeropuerto de Punta Arenas es crucial para el desarrollo económico y turístico de la región. El aumento del flujo de pasajeros, impulsado por el crecimiento del turismo y el interés en la industria del hidrógeno verde, exige una infraestructura aeroportuaria moderna y eficiente. La demora en la ejecución del proyecto podría limitar el potencial de crecimiento de la región y afectar la competitividad de la zona.
La comunidad local y los actores económicos de la región esperan que el gobierno y la concesionaria logren alcanzar un acuerdo que permita iniciar la ampliación del aeropuerto en el menor tiempo posible. La transparencia en las negociaciones y la comunicación clara sobre los avances del proyecto son fundamentales para generar confianza y asegurar el apoyo de la comunidad.
El futuro del Aeropuerto de Punta Arenas y su capacidad para responder a las demandas del crecimiento regional dependen de la voluntad política y la capacidad de negociación de las partes involucradas. La ampliación del aeropuerto no es solo una inversión en infraestructura, sino una inversión en el futuro de la región y su potencial de desarrollo. La ciudadanía observa con atención los próximos pasos y espera que la promesa de una “histórica inversión” se convierta en una realidad tangible.

