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Paro General: Argentina pierde casi $600 millones en un día

La parálisis de la actividad productiva proyecta pérdidas millonarias ante la huelga nacional. El factor del transporte público determinó históricamente el impacto final sobre el Producto Bruto Interno y la recaudación fiscal del país

Paro General: Argentina pierde casi $600 millones en un día

El paro general de 24 horas convocado para el próximo jueves 19 de febrero amenaza con asestar un duro golpe a la economía argentina, con pérdidas estimadas en un rango de 500 a 600 millones de dólares. La medida de fuerza, que coincide con el debate de la reforma laboral en la Cámara de Diputados, se prevé de alto impacto debido a la confirmación de la adhesión de los gremios del transporte, lo que implicará la paralización del servicio de colectivos y, por ende, la movilidad laboral. El análisis económico, realizado por el Instituto de Economía de la UADE, revela que la ausencia de transporte público es el factor determinante para elevar significativamente el costo del paro, superando ampliamente las pérdidas registradas en jornadas de protesta con transporte funcionando.

La metodología empleada por la UADE para estimar el impacto económico no se limita a una simple división del Producto Bruto Interno (PBI) anual por la cantidad de días del calendario. En cambio, considera variables cruciales como la recuperabilidad de la producción y, fundamentalmente, la adhesión de los gremios del transporte. Esta aproximación más precisa se basa en el análisis de paros anteriores, como el del 10 de abril de 2025, donde el normal funcionamiento del servicio de colectivos amortiguó la caída de la actividad, limitando el costo económico a 194 millones de dólares, equivalente al 6,4% del PBI diario. Sin embargo, los modelos técnicos advirtieron que, de no haber colectivos, el costo habría ascendido a 539 millones de dólares, una diferencia casi triplicada que subraya la importancia vital de la movilidad para el sostenimiento del comercio y la industria.

Martín Álvarez, coordinador del Instituto de Economía de la UADE, explica que “nosotros siempre calculamos, más o menos, que un paro general así anda en quinientos millones de dólares, entre quinientos y seiscientos millones”. Esta estimación se alinea con los registros históricos de otros paros masivos, como el del 9 de mayo de 2024, que costó al país 544 millones de dólares, representando un pico del 24,3% del PBI de ese día. La confirmación de la adhesión de los gremios del transporte al paro del 19 de febrero ha reforzado la previsión de un impacto económico en el extremo superior de este rango. “El problema es cuando hay o cuando no hay colectivos. Por lo que estuve viendo, no va a haber colectivos, así que sí andará entre quinientos y seiscientos millones. Es más o menos lo que calculamos nosotros siempre, de pérdida de actividad en cada paro”, afirma Álvarez.

Los sectores más afectados por el paro general serán la industria manufacturera y la construcción, que experimentarán la mayor parte del saldo negativo. Estos rubros enfrentarán dificultades para recuperar la producción perdida sin incurrir en costos adicionales de logística o energía. El comercio minorista también sufrirá consecuencias directas, aunque su capacidad de recuperación será mayor en comparación con otros servicios. La movilidad laboral, o la falta de ella, es el factor clave: “Cambia mucho cuando hay colectivos, que ahí, más o menos, baja hasta los doscientos millones de dólares, porque la gente sale a trabajar igual”, remarca Álvarez.

Otro componente esencial del análisis es el concepto de recuperabilidad, que mide el porcentaje de la producción perdida que puede ser rescatada en los días subsiguientes. En el paro de mayo de 2024, la economía solo recuperó el 20,1% de lo perdido, lo que indica un impacto profundo y duradero. En cambio, para el paro de abril de 2025, las proyecciones de recuperación fueron más optimistas, situándose por encima del 60%. Los servicios de hoteles y restaurantes, sin embargo, siempre muestran una recuperación del 0%, ya que el consumo no realizado en el momento se pierde de forma definitiva.

La administración pública, la enseñanza y los servicios de salud también se verán afectados por pérdidas directas, sumando presión a un número final que impactará la competitividad y la recaudación de impuestos. La huelga del 19 de febrero se perfila como un evento de alto impacto, donde la ausencia de transporte garantiza, según las métricas de la UADE, que la economía argentina resignará una cifra cercana a los seiscientos millones de dólares en apenas veinticuatro horas.

El análisis histórico de paros anteriores, incluyendo aquellos ocurridos durante las presidencias de Mauricio Macri en 2018 y 2019, confirma que los niveles de afectación económica se mantienen similares ante la paralización del transporte público. Esta consistencia en la estructura de costos sugiere que la respuesta de la economía argentina a los paros generales es predecible y que la movilidad laboral es un factor crítico para mitigar las pérdidas.

La reforma laboral, que se debate actualmente en la Cámara de Diputados, es el detonante político de esta medida de fuerza. Los cambios propuestos en el sistema de indemnizaciones y la creación del Fondo de Asistencia Laboral han generado fuertes críticas por parte de los sindicatos, quienes argumentan que perjudican los derechos de los trabajadores. El paro general es una manifestación de la oposición sindical a estos cambios y una presión para que el gobierno reconsidere sus propuestas.

En resumen, el paro general del 19 de febrero representa una amenaza significativa para la economía argentina, con pérdidas estimadas en un rango de 500 a 600 millones de dólares. La ausencia de transporte público es el factor determinante para elevar el costo del paro, y los sectores más afectados serán la industria manufacturera, la construcción y el comercio minorista. La recuperabilidad de la producción perdida será limitada, y el impacto en la competitividad y la recaudación de impuestos será considerable. La medida de fuerza es una respuesta a la reforma laboral propuesta por el gobierno y una manifestación de la oposición sindical a los cambios en el sistema de indemnizaciones y la creación del Fondo de Asistencia Laboral. La situación económica del país, ya de por sí frágil, se verá aún más comprometida por esta jornada de inactividad.

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