Santiago, 13 de febrero de 2026 – La administración del Presidente José Antonio Kast está llevando a cabo una reestructuración significativa en el ámbito de la seguridad en eventos masivos, particularmente en el fútbol chileno. El otrora polémico “Plan Estadio Seguro” ha sido rebautizado como Departamento de Orden Público y Eventos Masivos, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Seguridad Pública durante la gestión de Luis Cordero. Este cambio de nombre busca, según fuentes gubernamentales, marcar un punto de inflexión y superar el historial de críticas y fracasos asociados al programa anterior, especialmente la gestión de la periodista Pamela Venegas.
La búsqueda del nuevo líder para este departamento ha estado marcada por contratiempos iniciales. El primer nombre considerado fue Enrique Gaete, exjefe de gabinete de Pablo Milad, el anterior presidente de la ANFP, y con experiencia previa en la bancada de diputados de la UDI. Sin embargo, Gaete declinó la oferta presentada por el equipo de la nueva Ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert. Su justificación, según revelaciones de The Clinic, se centró en la necesidad de un perfil con una formación y experiencia más sólida en el ámbito técnico de la seguridad. Gaete habría argumentado que el cargo requería un conocimiento especializado que él no poseía, priorizando la eficacia y la profesionalización del departamento.
Ante este revés, el gobierno de Kast ha virado su atención hacia Felipe de Pablo, actual gerente de Operaciones y Seguridad de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). De Pablo emerge como el candidato con mayor probabilidad de asumir el desafiante puesto. Su trayectoria profesional se caracteriza por una formación de ingeniero y una dedicación constante al ámbito de la seguridad deportiva. Antes de su rol en la ANFP, De Pablo ocupó cargos de gerencia general y operaciones en Universidad de Chile, acumulando una valiosa experiencia en la gestión de la seguridad en un entorno deportivo de alta exigencia.
La elección de De Pablo responde a la estrategia del gobierno de Kast de priorizar la experiencia técnica y la especialización en la gestión de la seguridad en eventos masivos. El Presidente Kast ha manifestado públicamente su intención de implementar una política de “tolerancia cero” hacia la violencia en los estadios, inspirada en modelos exitosos como el de la Premier League inglesa. Esta política implicaría un endurecimiento de las medidas de control, una mayor coordinación entre las fuerzas de seguridad y una colaboración más estrecha con los clubes de fútbol.
Fuentes cercanas a la Ministra Steinert han confirmado que el perfil de De Pablo ha generado “buenas impresiones” dentro del equipo de gobierno. De hecho, ya se habría llevado a cabo una reunión inicial entre De Pablo y representantes del Ministerio de Seguridad Pública para discutir los detalles de su posible nombramiento. Aunque la designación aún no es definitiva, la intención del gobierno es definir el liderazgo del Departamento de Orden Público y Eventos Masivos a la brevedad, con el objetivo de iniciar una transición ordenada y efectiva.
El nombramiento de De Pablo podría significar un cambio de paradigma en la gestión de la seguridad en el fútbol chileno. Su experiencia en la ANFP le permitiría establecer una comunicación fluida y una colaboración efectiva con los clubes, las barras bravas y las autoridades policiales. Además, su formación de ingeniero le proporcionaría una visión analítica y estratégica para abordar los desafíos de la seguridad en los estadios.
Sin embargo, el nuevo jefe del departamento también enfrentará importantes desafíos. La violencia en los estadios chilenos es un problema complejo y arraigado, con causas sociales, económicas y culturales. Las barras bravas, en particular, representan un desafío significativo debido a su organización, su poder de movilización y su capacidad para generar disturbios.
La implementación de una política de “tolerancia cero” requerirá un compromiso firme y una inversión significativa en recursos humanos y tecnológicos. Será necesario fortalecer la presencia policial en los estadios, mejorar los sistemas de control de acceso y aumentar las sanciones para los infractores. Además, será fundamental abordar las causas subyacentes de la violencia, promoviendo la inclusión social, la educación y el desarrollo comunitario.
La gestión de Pamela Venegas al frente del Plan Estadio Seguro fue ampliamente criticada por su falta de resultados y su enfoque percibido como ingenuo. Venegas, una periodista con experiencia en la Universidad Católica, fue acusada de no comprender la dinámica de la violencia en los estadios y de no tomar medidas efectivas para prevenir los incidentes. Su gestión estuvo marcada por una serie de episodios violentos, incluyendo la tragedia ocurrida en el estadio Monumental de Colo Colo, que dejó un saldo de víctimas y heridos.
El nuevo Departamento de Orden Público y Eventos Masivos deberá aprender de los errores del pasado y adoptar un enfoque más pragmático y efectivo. La elección de Felipe de Pablo como su líder podría ser un paso en la dirección correcta, pero el éxito de la iniciativa dependerá de la voluntad política del gobierno, la colaboración de los clubes y las barras bravas, y el compromiso de las fuerzas de seguridad. La tarea es ardua, pero la seguridad de los asistentes a los eventos masivos y la imagen del fútbol chileno están en juego. La expectativa es alta y la sociedad espera resultados concretos.


