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Catatumbo en Alerta: Bombardeos Desplazan Familias, Niños en Riesgo

Catatumbo en Alerta: Bombardeos Desplazan Familias, Niños en Riesgo
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Cúcuta, Norte de Santander La reciente intensificación de los bombardeos del Ejército colombiano contra posiciones del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la región del Catatumbo, Norte de Santander, ha generado una profunda preocupación por un inminente aumento en el número de desplazados. La Defensoría del Pueblo ha emitido una alerta temprana, instando a las autoridades locales y regionales a prepararse para una posible crisis humanitaria, anticipando la salida forzada de comunidades enteras de sus hogares.

La operación militar, que se centra en desmantelar la infraestructura y las operaciones del ELN en esta zona estratégica, ha provocado un éxodo silencioso pero constante de familias que buscan refugio en municipios vecinos como Cúcuta y Ocaña, históricamente receptores de personas desplazadas por el conflicto armado. La Defensoría del Pueblo ha expresado su inquietud por la vulnerabilidad de la población civil atrapada en medio de los enfrentamientos, especialmente los niños, niñas y adolescentes.

Estamos monitoreando de cerca la situación en el Catatumbo y trabajando en coordinación con las autoridades para garantizar la protección de los derechos de las personas afectadas por los bombardeos , declaró un portavoz de la Defensoría del Pueblo, quien prefirió mantener su anonimato debido a la sensibilidad del tema. Es fundamental que se tomen medidas urgentes para brindar asistencia humanitaria a los desplazados, incluyendo alimentos, agua potable, atención médica y apoyo psicosocial .

La preocupación por el bienestar de los menores es particularmente acuciante. Las autoridades están llevando a cabo una supervisión exhaustiva para verificar que los niños y niñas no sufran las consecuencias de los bombardeos, como lesiones físicas, traumas emocionales o separación de sus familias. Se han establecido protocolos para identificar a los menores no acompañados y garantizar su protección y cuidado.

Cúcuta, la capital del departamento de Norte de Santander, se ha convertido en el principal punto de llegada para los desplazados del Catatumbo. Las autoridades locales han habilitado albergues temporales y centros de atención para brindar asistencia básica a las familias que llegan a la ciudad. Sin embargo, la capacidad de acogida es limitada y existe el temor de que la situación se agrave si el número de desplazados continúa aumentando.

Ocaña, otro municipio cercano al Catatumbo, también ha recibido un flujo constante de personas que huyen de la violencia. Las autoridades locales han implementado medidas similares a las de Cúcuta para atender a los desplazados, pero se enfrentan a desafíos similares en términos de capacidad y recursos.

La situación en el Catatumbo se enmarca en el contexto de un conflicto armado que ha afectado a Colombia durante décadas. A pesar de los esfuerzos de paz y los acuerdos alcanzados con diferentes grupos armados, la violencia persiste en algunas regiones del país, especialmente en zonas de frontera como el Catatumbo, donde convergen intereses económicos y estratégicos.

El ELN, uno de los últimos grupos guerrilleros activos en Colombia, ha intensificado sus operaciones en el Catatumbo en los últimos meses, lo que ha provocado un aumento de la violencia y la inseguridad en la región. El gobierno colombiano ha respondido con una ofensiva militar para debilitar al grupo guerrillero y proteger a la población civil.

Sin embargo, la estrategia militar ha tenido un costo humano significativo, con un aumento en el número de desplazados y víctimas civiles. La Defensoría del Pueblo ha instado al gobierno y al ELN a buscar una solución negociada al conflicto, que garantice la protección de los derechos de la población civil y el respeto al derecho internacional humanitario.

Además de la crisis humanitaria, los bombardeos en el Catatumbo han generado preocupación por el impacto ambiental de la operación militar. La región es rica en recursos naturales, como agua y biodiversidad, y existe el temor de que los bombardeos causen daños irreparables al ecosistema.

Las autoridades ambientales están monitoreando la situación y evaluando los posibles impactos de la operación militar en el medio ambiente. Se han establecido medidas para mitigar los daños y proteger los recursos naturales, pero la tarea es compleja y requiere de una coordinación efectiva entre las diferentes instituciones.

En otros acontecimientos relacionados, el Congreso colombiano aprobó una subcomisión para reformar las leyes de seguridad y convivencia, en un intento por abordar las causas estructurales de la violencia y promover la convivencia pacífica. La subcomisión tendrá la tarea de analizar las leyes existentes y proponer reformas que fortalezcan la seguridad ciudadana y protejan los derechos de las víctimas.

Mientras tanto, el gobierno colombiano continúa trabajando en la implementación de los acuerdos de paz con otros grupos armados, como las FARC, en un esfuerzo por consolidar la paz y construir un futuro más próspero para el país. Sin embargo, el camino hacia la paz es largo y lleno de desafíos, y requiere del compromiso de todos los actores involucrados.

La situación en el Catatumbo es un recordatorio de la fragilidad de la paz en Colombia y de la necesidad de redoblar los esfuerzos para proteger a la población civil y garantizar el respeto de los derechos humanos. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la situación y ha ofrecido su apoyo para ayudar a Colombia a superar esta crisis.

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