Córdoba se enfrenta a una emergencia sin precedentes debido a lluvias torrenciales que han superado todos los récords históricos, dejando a miles de personas damnificadas, municipios incomunicados y el sector productivo al borde del colapso. Un frente frío atípico, exacerbado por el cambio climático, descargó en menos de 24 horas el equivalente a un mes de precipitaciones, elevando los ríos Sinú, San Jorge y Canalete a niveles críticos y desbordando sus cauces en múltiples puntos.
La Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge (CVS) ha explicado que la emergencia se originó por un sistema de baja presión estacionado sobre el país, resultado del choque entre un frente frío inusual que descendió más allá de Centroamérica y los vientos cálidos del Caribe. Este fenómeno ha provocado lluvias extremas que saturaron las cuencas en cuestión de horas, superando la capacidad de respuesta de cualquier infraestructura hidráulica. Los registros confirman la magnitud del evento: en la estación Batata, en Tierralta, cayeron 145 milímetros en menos de un día, un volumen que normalmente se acumula en un mes completo.
Actualmente, las 17 estaciones de monitoreo reportan caudales muy por encima de lo normal, con el río Sinú superando los 5 metros en algunos puntos y el San Jorge rondando o incluso superando los 7 metros. La situación es particularmente preocupante para la hidroeléctrica Urrá, que recibe un caudal histórico de hasta 2.400 metros cúbicos por segundo. Si bien la presa se mantiene bajo control, las descargas han generado una onda de creciente que amenaza a varias poblaciones ribereñas. Las autoridades han calculado que esta onda alcanzará Tierralta y Valencia en 13 horas, Montería en 36 horas y Lorica en cerca de 50 horas, lo que exige una respuesta inmediata para proteger a la población.
Ante este escenario crítico, el Puesto de Mando Unificado (PMU) del departamento declaró la alerta máxima y recomendó la evacuación inmediata de las comunidades ubicadas en las zonas ribereñas del río Sinú y en sectores históricamente afectados por inundaciones. Las advertencias se basan en los reportes técnicos de la CVS y los boletines del IDEAM, que predicen incrementos súbitos en los niveles de los ríos y una alta probabilidad de desbordamientos en las próximas horas. La presión sobre la cuenca se mantiene debido a las más de 12 horas continuas de descargas de la hidroeléctrica Urrá I, con caudales superiores a los 2.000 metros cúbicos por segundo, sumadas a las lluvias persistentes en la parte alta del río. Esta combinación eleva el peligro para cabeceras municipales, corregimientos y veredas que ya han sufrido emergencias similares en temporadas anteriores.
La Gobernación de Córdoba ha decretado la calamidad pública tras reportar afectaciones en 17 de los 30 municipios y más de 13.000 damnificados. Esta medida busca agilizar la asignación de recursos, coordinar la atención humanitaria y fortalecer las labores de rescate, evacuación preventiva e intervención en puntos críticos con maquinaria amarilla. En Montería, las crecientes han inundado barrios ribereños y sectores como la Ronda del Sinú, obligando a decenas de familias a buscar refugio en albergues temporales. Las autoridades han suspendido las clases en instituciones rurales y activado líneas de atención para emergencias, anticipando que el nivel del río continuará aumentando durante las próximas horas.
El impacto de la emergencia se extiende al sector rural y productivo. Según FEDEGÁN, entre Córdoba y el norte de Urabá hay 113 veredas afectadas en 24 municipios, 4.778 fincas inundadas y más de 263.623 bovinos y bufalinos en riesgo. Las crecientes han cubierto potreros, anegado corrales y dejado a cientos de predios incomunicados, obligando a los productores a trasladar el ganado hacia zonas más altas o, en muchos casos, a abandonarlo temporalmente para proteger a sus familias. En sectores como el San Jorge y Canalete se han reportado reses arrastradas por la corriente, animales dispersos y pérdidas de alimento y suplementos, lo que compromete la salud y supervivencia de los hatos.
Ganaderos y agricultores también advierten sobre la pérdida de cultivos, daños en infraestructura rural y viviendas bajo el agua, un escenario que paraliza la actividad económica de miles de familias que dependen exclusivamente del campo. Ante la magnitud de la crisis, FEDEGÁN ha activado una red de solidaridad con el apoyo de empresas y fundaciones del sector, distribuyendo mercados, agua potable, leche, cereales, ropa, pañales y carpas. Además, se ha habilitado en Montería un centro de acopio para recibir donaciones y coordinar la entrega de ayudas en las zonas más aisladas.
A la crisis se suman fallas en los servicios públicos. Las inundaciones han dificultado el restablecimiento del suministro eléctrico en zonas rurales y algunos municipios debieron ser desconectados de forma preventiva por riesgo. Paralelamente, el Ejército y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres avanzan en evacuaciones y distribución de miles de ayudas humanitarias para atender a las comunidades aisladas. Con nuevas lluvias en el pronóstico y la posibilidad de otro frente frío durante el fin de semana, las autoridades mantienen el monitoreo permanente y reiteran el llamado a acatar las evacuaciones. La emergencia, lejos de ceder, sigue evolucionando en horas críticas para las poblaciones asentadas a orillas de los ríos, exigiendo una respuesta coordinada y eficiente para mitigar los daños y proteger la vida de los habitantes de Córdoba. La situación plantea serias interrogantes sobre la capacidad de adaptación de la región ante los efectos cada vez más intensos del cambio climático y la necesidad de invertir en infraestructura resiliente y sistemas de alerta temprana más efectivos.












