Gobierno busca a contrarreloj aprobar proyectos clave en el Congreso antes del receso legislativo y el inminente cambio de mando, enfrentando dificultades para alcanzar acuerdos con la oposición. La Sala Cuna para Chile y la Reforma al Sistema Político son las iniciativas prioritarias, mientras que el futuro del Financiamiento de la Educación Superior se vislumbra incierto.
Santiago, Chile En una jugada que se describe como una carrera contra el tiempo , el gobierno del Presidente Gabriel Boric está intensificando sus esfuerzos para destrabar proyectos legislativos cruciales antes de que el Congreso entre en receso en febrero y, más importante aún, antes de que José Antonio Kast asuma la presidencia en marzo. La urgencia radica en la posibilidad de que estas iniciativas se estanquen aún más, complicando la agenda del nuevo gobierno.
Dos proyectos se encuentran en el centro de esta ofensiva legislativa: la Sala Cuna para Chile y la Reforma al Sistema Político. La Moneda, aunque consciente de los desafíos, mantiene la esperanza de avanzar en la tramitación de estas propuestas en los pocos días hábiles que quedan antes del receso. Sin embargo, la realidad es compleja, especialmente en el caso de la Sala Cuna para Chile, donde la falta de consenso con la oposición ha llevado a la postergación de su discusión hasta marzo, un plazo que se acorta peligrosamente con el cambio de gobierno a la vuelta de la esquina.
Con apenas 34 días restantes para la asunción de José Antonio Kast y su gabinete, la presión sobre el gobierno es considerable. El Ministro del Interior, Álvaro Elizalde, ha anunciado la apertura de un proceso de diálogo con la oposición con el objetivo de desbloquear algunos proyectos que podrían ser sometidos a votación durante las primeras jornadas legislativas de marzo. Esta estrategia busca capitalizar al máximo el tiempo disponible y evitar que las iniciativas se diluyan en la agenda del nuevo gobierno.
La Ministra Macarena Lobos ha desempeñado un papel fundamental en las negociaciones entre el gobierno y el Congreso, enfatizando la importancia de las cinco jornadas legislativas que quedan en marzo. Su objetivo es aprovechar al máximo estas sesiones para impulsar la aprobación de los proyectos prioritarios, aunque el panorama se presenta desafiante.
Sin embargo, el proyecto más emblemático y que representó un compromiso central de la campaña presidencial de Gabriel Boric, el Financiamiento de la Educación Superior, enfrenta un escenario aún más adverso. Esta iniciativa, que busca eliminar el Crédito con Aval del Estado (CAE), se encuentra con obstáculos significativos que podrían frustrar los intentos del Ejecutivo por materializarla antes de la llegada de la administración de José Antonio Kast. La oposición ha manifestado reservas importantes sobre el proyecto, lo que dificulta la posibilidad de alcanzar un acuerdo en el corto plazo.
La dificultad para avanzar en el Financiamiento de la Educación Superior se suma a las complejidades existentes en la Sala Cuna para Chile y la Reforma al Sistema Político, creando un panorama legislativo complicado para el gobierno saliente. La falta de acuerdos con la oposición y la proximidad del cambio de mando amenazan con dejar inconclusos proyectos que fueron considerados prioritarios por el Presidente Boric.
La Reforma al Sistema Político, en particular, ha sido objeto de intensos debates y controversias. Si bien existe un acuerdo generalizado sobre la necesidad de modernizar el sistema político chileno, las diferencias en cuanto a los mecanismos y alcances de la reforma han dificultado la consecución de un consenso. La oposición ha planteado objeciones a algunos aspectos de la propuesta, lo que ha retrasado su tramitación en el Congreso.
La Sala Cuna para Chile, por su parte, busca ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los servicios de cuidado infantil para niños y niñas menores de dos años. Sin embargo, la falta de financiamiento y las divergencias en cuanto a la implementación del programa han generado obstáculos para su aprobación. La oposición ha cuestionado la viabilidad financiera del proyecto y ha propuesto modificaciones que el gobierno considera inaceptables.
En este contexto, el gobierno de Gabriel Boric se enfrenta a un desafío crucial: lograr destrabar los proyectos legislativos clave antes de que el tiempo se agote. La estrategia de diálogo con la oposición y la intensificación de las negociaciones en el Congreso son fundamentales para alcanzar este objetivo. Sin embargo, el éxito de esta ofensiva legislativa dependerá en gran medida de la voluntad de la oposición de llegar a acuerdos y de la capacidad del gobierno para superar las diferencias existentes.
El futuro de estos proyectos, y con él, una parte importante del legado del gobierno de Gabriel Boric, pende de un hilo. La próxima semana será decisiva para determinar si La Moneda logrará cumplir su objetivo de dejar una huella legislativa duradera o si, por el contrario, se verá obligada a dejar estos proyectos inconclusos en manos del nuevo gobierno. La ciudadanía observa con atención el desarrollo de estos acontecimientos, conscientes de que las decisiones que se tomen en los próximos días tendrán un impacto significativo en el futuro del país.












