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Colombia al borde del estancamiento: ¿Se ahoga la inversión en incertidumbre?

La creación de empleo y la innovación dependerán de la reconstrucción de la confianza institucional y la estabilidad en la toma de decisiones, aseguraron expertos

Colombia al borde del estancamiento: ¿Se ahoga la inversión en incertidumbre?

Bogotá – La economía colombiana se encuentra en una encrucijada, marcada por una creciente incertidumbre regulatoria, presiones fiscales y una percepción de inestabilidad en las reglas de juego que ahuyentan la inversión, según advirtieron destacados analistas durante el Gran Foro de Semana celebrado en Bogotá. Las alertas se centran en los desafíos críticos que enfrenta el país en la recta final del gobierno de Gustavo Petro y de cara al próximo ciclo político y económico, con implicaciones profundas para el crecimiento y la estabilidad a largo plazo.

Peter Siegenthaler, gerente de país del Banco Mundial, expuso que, si bien Colombia no es vista internacionalmente como un país de alto riesgo, la complejidad para atraer inversión extranjera es notable. El experto enfatizó que las señales institucionales ambiguas y la falta de certezas minan la confianza de los actores económicos, quienes ven en la inversión el motor fundamental del crecimiento. “La inversión es la expresión de un sentimiento general de cómo los actores económicos ven la economía y sus perspectivas”, puntualizó Siegenthaler, subrayando la importancia de un clima de confianza para impulsar el desarrollo.

El análisis presentado durante el foro evidenció un preocupante rezago de Colombia frente a otros países con trayectorias similares. Siegenthaler comparó la situación colombiana con la de Corea del Sur, que en décadas ha multiplicado su Producto Interno Bruto (PIB) hasta triplicar el de Colombia, mientras que la productividad local permanece estancada. La comparación con Chile, que ha mantenido un crecimiento más sólido en la región, refuerza la urgencia de dinamizar la economía colombiana y adoptar políticas que fomenten la competitividad y la innovación.

La tasa de inversión actual, cercana al 16%, fue calificada como baja tanto en comparación con el pasado como con los promedios regionales y globales. Esta cifra, según Siegenthaler, refleja las preocupaciones sobre los estímulos y las restricciones estructurales que enfrenta el país en el corto y mediano plazo. Oliver Wack, gerente general de Control Risks para Colombia y la Región Andina, coincidió en que los inversores priorizan entornos con reglas claras y previsibles. Aunque la percepción de alto riesgo no es generalizada, la complejidad derivada de narrativas contradictorias sí reduce el atractivo para invertir. “Cuando la narrativa es confusa o contradictoria, se construye la idea de un país de alta fricción. No es necesariamente alto riesgo, pero sí complejo para invertir”, explicó Wack.

El entorno regulatorio y las decisiones del gobierno tienen un impacto directo en la toma de decisiones de los inversionistas. César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, advirtió que algunas determinaciones recientes han enviado señales negativas al mercado. “El decreto del salario mínimo, el decreto pensional –que constituye una forma de inversión forzosa– y el intento de decretar una Emergencia Económica generan señales rojas que espantan la inversión”, alertó Pabón.

La incertidumbre en torno a la previsibilidad y la estabilidad de las políticas públicas se ha convertido en un factor determinante, superando incluso las consideraciones político-ideológicas. María Soledad Mosquera, directora sectorial de S&P Global Ratings para Colombia y Panamá, enfatizó que la seguridad jurídica y la disciplina fiscal son fundamentales para atraer inversión local e internacional. “Un banco central con reglas claras y objetivos definidos, enfocado en proteger el poder adquisitivo y el crecimiento de largo plazo, genera confianza”, declaró Mosquera.

Esta atmósfera de dudas tiene efectos sobre la calidad y el tipo de flujos de inversión que recibe el país. Mosquera explicó que el inversionista extranjero observa con cautela la sostenibilidad fiscal y tiende a preferir instrumentos financieros más flexibles y líquidos, lo que desplaza el interés hacia la inversión de portafolio en lugar de la inversión extranjera directa. “El inversionista ve con cautela la sostenibilidad fiscal, y eso ha hecho que el apetito se desplace más hacia inversión de portafolio que hacia inversión directa”, reiteró la experta.

Pabón destacó la transformación en el perfil de los inversionistas con la expansión global de la inversión pasiva, señalando que Colombia no se percibe como un activo seguro ni relevante en este escenario. “En inversión pasiva, Colombia no es percibida como un activo seguro ni relevante. Cuando se mira nuestra bolsa en conjunto, es apenas comparable con la de México, pero sin el mismo peso”, precisó.

Las perspectivas de S&P Global Ratings para 2026 perfilan un año de transición, en el que el repunte del crédito probablemente será modesto. Mosquera señaló que el crecimiento actual del crédito ronda apenas el 2%, una cifra muy por debajo del nivel requerido para estimular la innovación y fortalecer la formación de capital productivo en Colombia.

El diagnóstico fiscal generó las alertas más graves en el foro. Pabón advirtió que el gasto público ha crecido cinco veces más rápido que los ingresos y que el costo de financiamiento se ha duplicado, alcanzando tasas aproximadas del 13% y 14% para la deuda soberana, niveles casi el doble de los observados hace una década. Esta situación se manifiesta en un déficit fiscal estimado para 2025 cercano al 6% del PIB, el mayor en medio siglo, exceptuando el periodo de la pandemia. Este déficit afecta tanto el crédito hipotecario y empresarial como la política monetaria del país, constituyendo un obstáculo adicional para la recuperación económica.

Mosquera advirtió que, sin una corrección fiscal clara y reglas de juego estables, la confianza de los mercados continuará bajo presión y Colombia permanecerá vulnerable a shocks externos o modificaciones en el entorno internacional. Los analistas remarcaron que la solidez de las instituciones económicas y la certidumbre regulatoria son claves para restablecer el atractivo del país ante los inversores globales. Wack enfatizó que “los inversionistas están dispuestos a trabajar con gobiernos de izquierda o de derecha, siempre que exista certeza regulatoria”. La estabilidad y la previsibilidad se presentan, por tanto, como elementos cruciales para revertir la tendencia actual y asegurar un futuro económico más próspero para Colombia.

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