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Don Lemon: Cacería Humillante, ¿Silencio a la Prensa?

El periodista Don Lemon, expresentador estrella de la cadena CNN, relató que una docena de agentes federales acudieron la semana pasada a su hotel en Los Ángeles para arrestarlo.

Don Lemon: Cacería Humillante, ¿Silencio a la Prensa?

Nueva York (EFE) – El reconocido periodista Don Lemon, ex figura prominente de CNN, denunció un operativo policial que calificó de “desproporcionado” y “avergonzante”, revelando que una docena de agentes federales irrumpieron en su hotel en Los Ángeles la semana pasada para arrestarlo, a pesar de que su equipo legal había informado a las autoridades su disposición a entregarse voluntariamente para enfrentar cargos relacionados con presuntas violaciones de derechos civiles.

Lemon compartió su experiencia en el programa nocturno “Jimmy Kimmel Live!”, describiendo el operativo como un “desperdicio de recursos” innecesario, argumentando que no existía justificación para el despliegue masivo de agentes, dado que ya había comunicado su intención de presentarse ante las autoridades. El arresto se produjo mientras Lemon cubría los preparativos para la gala de los premios Grammy, un evento de alto perfil que atrajo la atención mediática sobre el incidente.

El periodista fue detenido el jueves por la noche y liberado al día siguiente tras una orden judicial que no requirió el pago de fianza y le permitió viajar libremente dentro y fuera del país. Lemon enfatizó que no estaba huyendo ni ocultándose, y que la forma en que se llevó a cabo el arresto parecía diseñada para humillarlo e intimidarlo.

Según su relato detallado, se dirigía al ascensor de su hotel cuando fue abordado repentinamente por varios individuos que lo sometieron y esposaron sin previo aviso. Lemon solicitó a los agentes que se identificaran y le mostraran la orden de arresto, pero inicialmente se encontró con una negativa. Posteriormente, se solicitó la presencia de un agente del FBI, quien finalmente le mostró la orden a través de la pantalla de un teléfono móvil.

Los antecedentes del caso se remontan al 19 de enero, cuando Lemon cubrió una protesta en Saint Paul, Minnesota, donde un grupo de manifestantes interrumpió un servicio religioso en una iglesia para expresar su oposición al pastor, quien también trabaja para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Los manifestantes coreaban consignas como “¡Fuera ICE!”.

El Departamento de Justicia bajo la administración de Donald Trump intentó presentar cargos contra ocho personas, incluido Lemon, invocando una ley federal que protege a quienes participan en servicios religiosos en lugares de culto. Lemon fue acusado de conspiración para violar derechos constitucionales y de violar la Ley FACE (Freedom of Access to Clinic Entrances Act), que prohíbe interferir, mediante el uso de la fuerza o amenazas, en el derecho de una persona a practicar su religión.

Sin embargo, un juez que revisó las pruebas determinó que las pruebas presentadas contra Lemon y otros acusados eran insuficientes para sustentar los cargos, y los rechazó. Solo se autorizaron los cargos contra tres personas.

En su entrevista con Kimmel, Lemon insistió en que no tenía ninguna afiliación con el grupo que irrumpió en el servicio religioso y que su presencia en el lugar se limitaba a su labor periodística, documentando los eventos que se desarrollaban. Subrayó que su papel era el de un observador imparcial, cubriendo una noticia de interés público.

Además, Lemon reveló que se le negó la posibilidad de realizar una llamada telefónica durante su arresto y que permaneció retenido en una sala del tribunal federal desde la medianoche hasta la una de la tarde del día siguiente, una espera prolongada que consideró innecesaria y abusiva.

El presentador Jimmy Kimmel se refirió a Lemon como alguien “arrestado por ejercer el periodismo”, en un contexto marcado por un debate nacional sobre la libertad de expresión y los derechos de los periodistas en Estados Unidos. La detención de Lemon ha generado preocupación entre defensores de la libertad de prensa, quienes temen que pueda tener un efecto disuasorio en la labor informativa.

Tras su liberación, Lemon declaró con firmeza que “no lo silenciarán” y reafirmó su compromiso con el periodismo, a pesar de los cargos en su contra. Prometió continuar con su trabajo informativo y defender la libertad de prensa.

El caso de Don Lemon ha desatado una ola de críticas contra el Departamento de Justicia por lo que muchos consideran un uso excesivo de la fuerza y una persecución política. La controversia ha reavivado el debate sobre los límites de la libertad de expresión y el papel de los medios de comunicación en una sociedad democrática.

La defensa de Lemon argumenta que el arresto fue una táctica intimidatoria destinada a silenciar su voz y disuadirlo de continuar con su labor periodística. Sostienen que los cargos en su contra son infundados y que su presencia en la protesta se limitaba a cubrir la noticia como un periodista responsable.

El caso sigue en curso y se espera que genere un intenso debate legal y público sobre los derechos de los periodistas y la protección de la libertad de prensa en Estados Unidos. La comunidad periodística observa atentamente el desarrollo del caso, preocupada por las implicaciones que pueda tener para el futuro del periodismo independiente. La forma en que se resuelva este caso podría sentar un precedente importante para la protección de los derechos de los periodistas y la libertad de expresión en el país.

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