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¡Golpe Ambiental! Embargan a Defensores de Puerto Barú

El Juzgado Quinto Liquidador Civil ordenó el secuestro de bienes de CIAM y Adopta Bosque por supuestos daños al proyecto Puerto Barú en Chiriquí.

¡Golpe Ambiental! Embargan a Defensores de Puerto Barú

El Juzgado Quinto Liquidador Civil de Panamá ha ordenado el secuestro de cuentas bancarias y bienes pertenecientes a dos prominentes organizaciones ambientalistas, el Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (CIAM) y la fundación Adopta un Bosque, en un controversial caso relacionado con el proyecto inmobiliario y turístico Puerto Barú, ubicado en la provincia de Chiriquí. La decisión judicial, que ha generado una ola de críticas y preocupación entre activistas y expertos en derecho ambiental, se basa en alegatos de daños y perjuicios ocasionados al desarrollo del ambicioso proyecto.

La orden de secuestro, emitida en fecha reciente, implica la inmovilización de activos financieros y la posible incautación de propiedades de ambas organizaciones. Según fuentes judiciales, la medida responde a una demanda interpuesta por la empresa promotora de Puerto Barú, alegando que las acciones de CIAM y Adopta un Bosque, incluyendo protestas, campañas de sensibilización y recursos legales, habrían obstaculizado la ejecución del proyecto, generando pérdidas económicas significativas.

El proyecto Puerto Barú, que contempla la construcción de un complejo turístico de gran envergadura, incluyendo hoteles, residencias, campos de golf y una marina, ha sido objeto de fuertes controversias desde su inicio. Organizaciones ambientalistas y comunidades locales han denunciado el impacto negativo del proyecto sobre los ecosistemas costeros de Chiriquí, incluyendo manglares, playas y arrecifes de coral, así como la amenaza a la biodiversidad y los recursos naturales de la región.

CIAM y Adopta un Bosque han liderado la oposición al proyecto, argumentando que su desarrollo viola leyes ambientales y derechos constitucionales, y que no se han realizado las evaluaciones de impacto ambiental adecuadas. Han promovido campañas de información y movilización social, y han presentado recursos legales ante las autoridades competentes para intentar detener o modificar el proyecto.

La decisión del Juzgado Quinto Liquidador Civil ha sido calificada como un ataque a la libertad de expresión y al derecho a la defensa del medio ambiente. Activistas y defensores de los derechos humanos han denunciado que la medida busca silenciar a las voces críticas y desalentar la participación ciudadana en la protección del medio ambiente.

“Esta orden de secuestro es una clara señal de intimidación y un intento de criminalizar la defensa del medio ambiente en Panamá”, declaró un representante de CIAM en una conferencia de prensa. “No nos vamos a dejar amedrentar. Seguiremos luchando por la protección de nuestros recursos naturales y por el derecho de las comunidades a un medio ambiente sano”.

Adopta un Bosque también ha emitido un comunicado condenando la decisión judicial y anunciando que tomarán todas las medidas legales necesarias para defender sus derechos y proteger sus activos. La fundación ha llamado a la solidaridad nacional e internacional para denunciar lo que consideran una injusticia y una amenaza a la democracia ambiental.

La controversia en torno a Puerto Barú se enmarca en un contexto más amplio de tensiones entre el desarrollo económico y la protección del medio ambiente en Panamá. El país, que ha experimentado un rápido crecimiento económico en las últimas décadas, se enfrenta al desafío de equilibrar las necesidades de desarrollo con la conservación de sus valiosos recursos naturales.

Expertos en derecho ambiental señalan que la decisión del Juzgado Quinto Liquidador Civil podría sentar un precedente peligroso, al permitir que empresas privadas utilicen acciones legales para silenciar a las organizaciones que se oponen a sus proyectos. Advirtieron que esta práctica podría tener un efecto disuasorio sobre la participación ciudadana en la toma de decisiones ambientales y socavar la transparencia y la rendición de cuentas en el sector.

La orden de secuestro de bienes ha generado un debate público sobre la necesidad de fortalecer la legislación ambiental y los mecanismos de protección a los defensores del medio ambiente en Panamá. Organizaciones de la sociedad civil han propuesto la creación de un fondo de defensa legal para apoyar a los activistas y las comunidades que se enfrentan a litigios relacionados con la protección del medio ambiente.

El caso Puerto Barú también ha puesto de manifiesto la importancia de garantizar el acceso a la información ambiental y la participación pública en los procesos de toma de decisiones. Activistas y expertos han criticado la falta de transparencia en la aprobación del proyecto y la ausencia de una consulta previa, libre e informada con las comunidades locales afectadas.

La situación de CIAM y Adopta un Bosque ha despertado la preocupación de organizaciones internacionales de derechos humanos y medio ambiente, que han anunciado que seguirán de cerca el desarrollo del caso y ofrecerán apoyo legal y técnico a las organizaciones afectadas.

Se espera que en los próximos días se presenten recursos legales para impugnar la orden de secuestro de bienes y se convoquen manifestaciones y protestas en defensa del medio ambiente y la libertad de expresión. El caso Puerto Barú se ha convertido en un símbolo de la lucha por la justicia ambiental en Panamá y ha puesto en el centro del debate la necesidad de un modelo de desarrollo más sostenible y equitativo. La resolución final del caso podría tener implicaciones significativas para el futuro de la protección del medio ambiente y la participación ciudadana en Panamá.

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