Chilpancingo, Guerrero – Después de casi siete horas de un bloqueo que paralizó la Autopista del Sol, pobladores del municipio de Juan R. Escudero levantaron su protesta esta tarde, restableciendo la circulación vehicular aunque con una importante carga en ambos sentidos. La manifestación, que comenzó alrededor de las 8 de la mañana, interrumpió la principal vía de comunicación entre Acapulco y la Ciudad de México, generando un caos vial y afectando a miles de usuarios.
El bloqueo se originó como respuesta al inminente ingreso a sus comunidades de grupos de autodefensas pertenecientes a la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg) y del Cipoeg-EZ. Los manifestantes expresaron su temor y rechazo a la presencia de estos grupos armados, argumentando que su llegada podría desestabilizar la paz y seguridad que, aunque precaria, han logrado mantener en sus localidades.
“No queremos guerra aquí. Ya hemos sufrido demasiado con la violencia. No necesitamos más grupos armados patrullando nuestras calles”, declaró un líder comunitario, quien prefirió mantener su anonimato por temor a represalias. “Entendemos la necesidad de combatir la delincuencia, pero no a costa de nuestra tranquilidad. Queremos que las autoridades hagan su trabajo, no que dejemos que grupos civiles tomen el control”.
La protesta, que involucró a más de 200 personas, se concentró en el kilómetro 321 de la autopista, a la altura del crucero de Tierra Colorada. Los manifestantes bloquearon ambos sentidos de la vía, utilizando vehículos particulares, camiones de carga y barricadas improvisadas con neumáticos y piedras. La situación generó largas filas de vehículos varados, algunos de los cuales se extendían por varios kilómetros.
La Corporación de Autopistas de los Estados Unidos Mexicanos (Capufe) informó a través de sus redes sociales sobre el bloqueo y recomendó a los usuarios tomar rutas alternas. Sin embargo, las opciones disponibles eran limitadas y significativamente más largas, lo que agravó la frustración de los viajeros.
Durante las horas de bloqueo, se registraron tensiones entre los manifestantes y elementos de la policía estatal, quienes intentaron persuadirlos para que levantaran la protesta. Sin embargo, los pobladores se mantuvieron firmes en su postura, exigiendo garantías de que las autoridades tomarían medidas para evitar el ingreso de los grupos de autodefensas.
La situación comenzó a resolverse alrededor de las 2:51 de la tarde, cuando los manifestantes acordaron levantar el bloqueo tras una reunión con representantes del gobierno estatal. Aunque los detalles del acuerdo no fueron revelados de inmediato, se presume que las autoridades se comprometieron a dialogar con los líderes de la Upoeg y el Cipoeg-EZ para buscar una solución pacífica al conflicto.
“Hemos llegado a un acuerdo con el gobierno estatal. Nos han prometido que van a intervenir para evitar que los grupos de autodefensas entren a nuestras comunidades”, explicó el líder comunitario. “Esperamos que cumplan su palabra. Si no, nos veremos obligados a tomar otras medidas”.
Capufe confirmó el levantamiento del bloqueo a través de un comunicado en sus redes sociales, informando que la circulación había sido restablecida, aunque advirtiendo sobre la carga vehicular en ambos sentidos. Se recomendó a los usuarios conducir con precaución y respetar las indicaciones de las autoridades.
El incidente pone de manifiesto la creciente preocupación de las comunidades rurales de Guerrero ante la proliferación de grupos de autodefensas, que se han convertido en un actor importante en la lucha contra la delincuencia organizada en la región. Si bien estos grupos han logrado algunos éxitos en la reducción de la violencia, también han sido acusados de violaciones a los derechos humanos y de actuar al margen de la ley.
La situación en Guerrero es particularmente compleja debido a la presencia de múltiples grupos criminales, la debilidad de las instituciones estatales y la falta de oportunidades económicas. La Upoeg y el Cipoeg-EZ, como otros grupos de autodefensas, argumentan que su objetivo es proteger a las comunidades de la violencia y la extorsión, pero su presencia genera desconfianza y temor entre la población.
El gobierno estatal se enfrenta al desafío de encontrar un equilibrio entre la necesidad de combatir la delincuencia y la protección de los derechos humanos y la seguridad de los ciudadanos. La resolución del bloqueo en la Autopista del Sol es un paso importante, pero no resuelve el problema de fondo. Es necesario un diálogo amplio y transparente entre todas las partes involucradas para encontrar una solución duradera que garantice la paz y la seguridad en Guerrero.
Analistas políticos señalan que la respuesta de las comunidades locales al avance de los grupos de autodefensas es un reflejo de la desconfianza generalizada hacia las autoridades y la percepción de que el Estado no puede garantizar su protección. La situación exige una estrategia integral que aborde las causas profundas de la violencia, incluyendo la pobreza, la desigualdad y la impunidad.
El incidente en la Autopista del Sol también plantea interrogantes sobre el papel de Capufe en la gestión de crisis y la comunicación con los usuarios. La información proporcionada por la corporación fue limitada y tardía, lo que generó confusión y frustración entre los viajeros. Es necesario mejorar la coordinación entre las autoridades y Capufe para garantizar una respuesta más eficiente y transparente ante situaciones de emergencia.


