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Panamá en Alerta: ¡Manglares al Límite! ¿Podrá el País Salvar su Tesoro Natural?

Los manglares y humedales de Panamá enfrentan amenazas por quema, tala y rellenos; Miambiente impulsa mapeo y conservación para protegerlos.

Panamá en Alerta: ¡Manglares al Límite! ¿Podrá el País Salvar su Tesoro Natural?

Panamá enfrenta una creciente amenaza a sus vitales ecosistemas de manglares y humedales, poniendo en riesgo la biodiversidad, la protección costera y el bienestar de las comunidades locales. Prácticas insostenibles como la quema, la tala, los rellenos y los cambios en el uso del suelo están erosionando estos valiosos recursos naturales, a pesar de los esfuerzos regulatorios y las iniciativas de conservación.

El ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, advierte que estos impactos son consecuencia directa de modelos de desarrollo que priorizan el crecimiento económico a corto plazo sobre la sostenibilidad ambiental. “La tala y la quema de manglares para la producción de carbón o rellenos ilegales continúan en algunas zonas, a pesar de los esfuerzos de regulación y de las alternativas productivas ofrecidas a las comunidades”, señaló el ministro, evidenciando la persistencia de actividades ilegales que socavan los esfuerzos de conservación.

Panamá alberga más de 170 mil hectáreas de manglares, ecosistemas que desempeñan un papel crucial en la protección de la costa contra huracanes, la captura de carbono y la provisión de hábitat para una amplia gama de especies marinas y terrestres. Sin embargo, la contaminación, los rellenos y la extracción ilegal de madera amenazan gravemente estas funciones esenciales, poniendo en peligro tanto la fauna marina como las comunidades que dependen de estos recursos para su subsistencia.

Uno de los desafíos más apremiantes es la quema de manglares para la producción de carbón, una práctica común en áreas como la bahía de Chame, a pesar de ser una zona protegida. Aunque el Ministerio de Ambiente (Miambiente) ha promovido alternativas, como el uso de otras fuentes de madera, la erradicación completa de esta actividad sigue siendo un obstáculo significativo. “Hemos trabajado permanentemente con las comunidades, pero eliminar del todo la quema de manglares sigue siendo un reto”, enfatizó Navarro, reconociendo la complejidad de abordar un problema arraigado en las prácticas locales y las necesidades económicas.

Ante esta situación crítica, Panamá ha iniciado un ambicioso proceso de mapeo de arrecifes de coral y humedales, con el objetivo de obtener información precisa sobre su ubicación, estado de conservación y vulnerabilidad. Este mapeo se llevará a cabo en áreas protegidas clave como el Parque Nacional Coiba, la isla Iguana, Bocas del Toro, Portobelo y la zona del Escudo de Veraguas, donde ya se están implementando proyectos piloto.

Digna Barsallo, directora nacional de Costas y Mares de Miambiente, explicó que los mapas actualizados permitirán priorizar los esfuerzos de conservación, identificar zonas críticas y tomar decisiones informadas sobre el manejo sostenible de los ecosistemas marinos y costeros. “Contar con mapas actualizados nos permitirá priorizar los esfuerzos de conservación, identificar zonas críticas y tomar decisiones informadas sobre el manejo sostenible de los ecosistemas marinos y costeros”, afirmó Barsallo, destacando la importancia de la información precisa para una gestión eficaz.

Además del mapeo en curso, Panamá cuenta con mapas de cobertura de humedales elaborados en 2012 y 2021, y se espera presentar una nueva actualización para analizar la evolución de estos ecosistemas frente a la presión humana y el desarrollo urbano. Este análisis comparativo permitirá identificar las áreas donde se han producido mayores pérdidas y evaluar la efectividad de las medidas de conservación implementadas.

La protección de los pastos marinos, ecosistemas que históricamente han recibido poca atención regulatoria, también ha ganado relevancia con la aprobación de la Ley de Arrecifes de Coral de 2022. Esta normativa innovadora incorpora, por primera vez, la protección de los pastos marinos, especialmente en el Caribe panameño, donde la comarca Guna Yala concentra cerca del 80% de los arrecifes de coral del país. La comarca Guna Yala se consolida así como una zona prioritaria para estudios y acciones de conservación, dada su importancia para la biodiversidad marina y la protección costera.

En el marco del Día Internacional de los Humedales, que se celebra el 2 de febrero, el Ministerio de Ambiente presentará un documental impactante sobre la importancia de estos ecosistemas. La producción, filmada en Belice y Guatemala, incluye imágenes impresionantes de la Fosa de las Caimán —el punto más profundo del Caribe, con unos 7,400 metros de profundidad— y arrecifes descritos como verdaderos jardines de coral.

La proyección del documental se realizará mañana a las 4:00 p.m. en el Ateneo de Ciudad del Saber, como parte de una serie de actividades de sensibilización ambiental. Las autoridades ambientales esperan que estas iniciativas conciencien a la ciudadanía sobre la relevancia de los humedales y arrecifes, no solo como patrimonio natural, sino también como elementos esenciales para la seguridad ambiental y el bienestar de las comunidades.

Las autoridades ambientales de Panamá enfatizan que la protección de los manglares y humedales requiere un compromiso conjunto entre el Estado, las comunidades locales y el sector privado. Solo mediante políticas sostenibles, educación ambiental y el cumplimiento estricto de la ley será posible garantizar que estos ecosistemas continúen ofreciendo sus beneficios ecológicos, económicos y culturales a las generaciones presentes y futuras.

La amenaza persiste, pero con una planificación estratégica sólida, un mapeo actualizado y acciones comunitarias coordinadas, Panamá tiene la oportunidad de conservar sus manglares y humedales, asegurando que sigan siendo un refugio de biodiversidad y un escudo natural frente al cambio climático. La tarea es ardua, pero la recompensa –un futuro sostenible para Panamá– bien vale el esfuerzo. La colaboración y la conciencia pública son claves para revertir la tendencia actual y proteger estos valiosos ecosistemas para las generaciones venideras. El futuro de los manglares panameños está en juego, y la acción inmediata es esencial.

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