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Cuba al Borde: Rusia Denuncia Agresión Económica de EE.UU. y Advierte Sobre Escalada

La postura de Rusia al respecto sigue siendo invariable: resultan categóricamente inaceptables las medidas unilaterales de carácter sancionador contra Estados soberanos e independientes, adoptadas al margen de la ONU y de las disposiciones de su Carta, así como de otras normas del derecho internacional

Cuba al Borde: Rusia Denuncia Agresión Económica de EE.UU. y Advierte Sobre Escalada

Moscú, 31 de enero de 2026 – La Cancillería rusa ha lanzado una dura condena contra las recientes acciones del gobierno de Estados Unidos dirigidas contra Cuba, calificándolas como un intento deliberado de “ahogamiento económico” y una “recaída” en una política hostil de larga data. La declaración, emitida por la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, María Zajárova, se produce en un contexto de crecientes tensiones regionales, exacerbadas por la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela y las amenazantes declaraciones del presidente Donald Trump sobre Cuba.

Zajárova describió las nuevas medidas de Washington, que incluyen la declaración de una “emergencia nacional” basada en la supuesta “amenaza inusual y extraordinaria” que representa Cuba para la seguridad estadounidense, como un paso “nuevo y muy radical” en la estrategia de “máxima presión” contra La Habana. La portavoz enfatizó que Rusia considera categóricamente inaceptables las sanciones unilaterales impuestas a Estados soberanos e independientes, especialmente aquellas que se aplican al margen de las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas y otras normas del derecho internacional.

“Condenamos enérgicamente los pasos ilegítimos y restrictivos dirigidos contra la mayor de las Antillas, así como la presión sobre el liderazgo cubano y sus ciudadanos”, afirmó Zajárova. La diplomática rusa subrayó que, a pesar de los obstáculos externos, Cuba continuará manteniendo vínculos económicos exteriores eficaces, demostrando su resiliencia y determinación para superar las adversidades.

Un aspecto particularmente preocupante para Moscú es la inclusión de Rusia, junto con otros socios de Cuba, en el nuevo “documento anticubano” de Washington como un Estado “hostil” y “malintencionado”. Zajárova advirtió que este tipo de etiquetas no contribuyen a la estabilización del diálogo ruso-estadounidense, ni a la eficacia de los esfuerzos de mediación de Estados Unidos en la resolución de crisis internacionales.

“Este tipo de etiquetas no contribuye ni a la estabilización del diálogo ruso‑estadounidense, ni a aumentar la eficacia de los esfuerzos de mediación de Estados Unidos en la resolución de crisis en distintas regiones del mundo”, remarcó la portavoz.

La Cancillería rusa también rechazó las tentativas de crear barreras a la cooperación internacional, especialmente en un momento en que Cuba enfrenta una compleja situación socioeconómica, agravada por el bloqueo comercial, económico y financiero impuesto por Washington durante casi siete décadas. Zajárova enfatizó que este bloqueo es la principal causa de las dificultades que enfrenta la isla, y que las sanciones adicionales solo exacerbarán la situación.

En contraste con la postura hostil de Washington, Rusia reafirmó sus “vínculos históricos especiales” con Cuba, destacando las tradiciones de colaboración bilateral de carácter “integral” que cuentan con “raíces profundas” y un amplio respaldo sociopolítico en ambos países. Zajárova aseguró que esta cooperación no está dirigida contra terceros y que Moscú está firmemente decidido a seguir desarrollándola en beneficio de los pueblos de ambos Estados y para el fortalecimiento de la seguridad y la estabilidad internacionales.

“Como hemos subrayado en reiteradas ocasiones, esta cooperación no está dirigida contra terceros ni puede considerarse perjudicial para los intereses de nadie. Estamos firmemente decididos a seguir desarrollándola de manera coherente en beneficio de los pueblos de nuestros Estados y para el fortalecimiento de la seguridad y la estabilidad internacionales”, sentenció Zajárova.

La escalada de tensiones se produce tras la controvertida intervención militar estadounidense en Venezuela el pasado 3 de enero, que resultó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. En respuesta a estos acontecimientos, el presidente Trump ha realizado declaraciones amenazantes sobre Cuba, insinuando que “entrar y destrozar” la isla podría ser la única opción para forzar un cambio de régimen.

Estas declaraciones han generado una fuerte condena internacional y han aumentado la preocupación por la seguridad y la soberanía de Cuba. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha respondido con firmeza, afirmando que Cuba es una nación libre, independiente y soberana que no permitirá que nadie dicte su destino.

“Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por Estados Unidos hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre”, manifestó Díaz-Canel en un discurso reciente.

La situación actual plantea serias interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, y sobre la estabilidad regional en el Caribe. La mayoría de los países del mundo, incluyendo Rusia y China, han rechazado sistemáticamente las medidas de asfixia económica de Washington contra La Habana, y han abogado por una solución pacífica y negociada a la crisis.

La postura de Rusia, en particular, ha sido consistentemente favorable a la soberanía y la autodeterminación de Cuba, y ha denunciado las políticas intervencionistas de Estados Unidos en la región. Moscú ha ofrecido su apoyo a La Habana en diversos ámbitos, incluyendo la economía, la energía, la defensa y la cooperación cultural, y ha reafirmado su compromiso de fortalecer los lazos bilaterales en beneficio de ambos pueblos.

El futuro inmediato de Cuba dependerá en gran medida de la evolución de la situación política y económica, así como de la respuesta de la comunidad internacional a las acciones de Washington. La condena de Rusia y otros países a las sanciones y la intervención estadounidense podría ejercer cierta presión sobre el gobierno de Trump para que modere su postura y busque una solución diplomática a la crisis. Sin embargo, la retórica agresiva del presidente estadounidense y su historial de políticas unilaterales sugieren que la situación podría seguir escalando en los próximos meses. La comunidad internacional observa con preocupación y espera que prevalezca la razón y el diálogo para evitar una mayor inestabilidad en la región.

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