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¡Alerta Roja en la Construcción! El Costo de Vivir se Dispara en Bogotá

El aumento del salario mínimo presiona los costos de mano de obra y se suma al encarecimiento de insumos, tasas de interés y ventas más lentas

¡Alerta Roja en la Construcción! El Costo de Vivir se Dispara en Bogotá

El sector constructor en Bogotá y Cundinamarca enfrenta un panorama complejo de cara a 2026, marcado por un aumento significativo en los costos de producción que amenaza la viabilidad de nuevos proyectos de vivienda. La preocupación fue palpable durante el Encuentro de Perspectiva Económica 2026 (EPE 2026), organizado por Camacol Bogotá y Cundinamarca, donde el gremio presentó un análisis detallado de la situación actual y las proyecciones para el próximo año.

Una encuesta realizada entre los empresarios reveló cuatro principales focos de presión. El más apremiante, señalado por el 91% de los consultados, es el costo de la mano de obra. Le siguen de cerca los desistimientos y la velocidad de las ventas, con un 72%, las tasas de interés, mencionadas por el 65%, y el aumento en los costos de los insumos, también con un 65%. Estos factores combinados crean un escenario desafiante para las constructoras, que se ven obligadas a ajustar sus estrategias y buscar soluciones para mantener la rentabilidad de sus proyectos.

Edwin Chiriví, gerente de Camacol Bogotá y Cundinamarca, abrió el encuentro con un balance que combinó resultados recientes y advertencias sobre el futuro. Destacó que el incremento del salario mínimo para 2026, aunque positivo para los trabajadores, elevará considerablemente la estructura de costos de las empresas constructoras. Este aumento, sumado a la inflación y otros factores externos, ejercerá una presión adicional sobre los precios de la vivienda.

Las proyecciones del gremio son alarmantes. El 35% de los empresarios encuestados estima que los costos de producción podrían aumentar en más de un 11% durante 2026. Un 26% calcula incrementos entre el 9% y el 11%, mientras que el 24% prevé alzas entre el 7% y el 9%. Solo un pequeño porcentaje, el 4%, considera que el aumento estará entre el 5% y el 7%, y apenas un 2% cree que será igual o inferior al 5%. Estas cifras indican que la mayoría de las empresas constructoras anticipan un aumento significativo en sus costos operativos, lo que podría traducirse en un aumento en los precios de la vivienda o en la reducción de la rentabilidad de los proyectos.

A pesar de este escenario adverso, el balance regional ofrece un rayo de esperanza. Chiriví enfatizó que Bogotá y su área de influencia han mostrado una mayor resiliencia y una mejor dinámica de recuperación en comparación con el promedio nacional. “El mercado de Bogotá y Cundinamarca ha mostrado mayor resiliencia y una mejor dinámica de recuperación frente al promedio nacional”, afirmó. Esta diferencia se atribuye a varios factores, como la mayor estabilidad económica de la región, la demanda sostenida de vivienda y la implementación de políticas públicas favorables al sector.

Las cifras de actividad económica respaldan esta afirmación. El PIB edificador en Bogotá registró un crecimiento del 5,4%, con varios trimestres consecutivos en terreno positivo. Este desempeño contrasta con la dinámica nacional, que ha acumulado trimestres negativos. La diferencia en el crecimiento del PIB entre Bogotá y el resto del país refleja la fortaleza del sector constructor en la región y su capacidad para superar los desafíos económicos.

El ritmo de ventas también refuerza esta brecha. Al cierre de 2025, el sector vivienda en la región reportó un crecimiento del 17% en ventas. En Bogotá, los niveles superaron en 5% los registros previos a la pandemia, lo que indica una recuperación sólida del mercado. A nivel nacional, el mercado aún se mantiene 14% por debajo de los niveles prepandemia, lo que demuestra la ventaja competitiva de Bogotá y Cundinamarca.

Ante este panorama, el mensaje del gremio es claro: el entorno de costos será desafiante, pero no paralizante. Chiriví instó a las empresas constructoras a anticiparse a los desafíos y tomar decisiones oportunas para mitigar su impacto. “Debemos mapear y gestionar soluciones efectivas frente a los desafíos que enfrentamos para 2026. Confiamos en que este espacio permita comprender mejor los efectos económicos y de política pública que marcarán el próximo año”, señaló.

El gremio propone una serie de medidas para hacer frente a la situación, como la optimización de los procesos constructivos, la búsqueda de nuevos proveedores de insumos, la implementación de tecnologías innovadoras y la gestión eficiente de los costos. También se plantea la necesidad de un diálogo constructivo con el gobierno para buscar soluciones conjuntas que permitan aliviar la carga impositiva y facilitar el acceso a la financiación.

En resumen, el sector constructor en Bogotá y Cundinamarca se prepara para un 2026 lleno de desafíos, pero también de oportunidades. La clave para superar las dificultades estará en la capacidad de las empresas para adaptarse a los cambios, innovar y colaborar con el gobierno y otros actores del sector. A pesar del aumento en los costos de producción, la región sigue mostrando mejores señales que el promedio del país, lo que sugiere que el mercado de la vivienda seguirá siendo dinámico y atractivo para los inversionistas. La cautela y la confianza se entrelazan en el horizonte del sector, consciente de que el margen de maniobra será más estrecho, pero con una región que, por ahora, sigue ofreciendo un panorama más favorable que el resto del país. El futuro de la construcción en Bogotá y Cundinamarca dependerá de la capacidad del sector para navegar en un entorno económico complejo y aprovechar las oportunidades que se presenten.

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