Ciudad de Panamá, 29 de enero de 2026 – Una inusual y provocadora protesta se desarrolló esta tarde frente a la Procuraduría General de la Nación, dejando a las autoridades y a la opinión pública perplejas. Un individuo, cubriendo su rostro, realizó un acto simbólico de gran impacto: depositó dos cabezas de plátano en la entrada principal del edificio, acompañado de un mensaje contundente denunciando la desigualdad en la aplicación de la justicia en Panamá.
El incidente, que ocurrió alrededor de las 6:18 PM, se desarrolló con una calma sorprendente. Según testigos presenciales, una camioneta de lujo, color blanco y sin placas visibles, se estacionó frente a la Procuraduría. Del vehículo descendió el individuo, quien colocó las dos cabezas de plátano en el suelo, junto a un papel blanco con un mensaje escrito a máquina. Tras asegurarse de que su acción fuera visible, el sujeto regresó a la camioneta y se alejó del lugar a gran velocidad.
El mensaje, de contenido explícito y directo, denunciaba la percepción generalizada de que la ley se aplica de manera desigual en Panamá. El texto expresaba la “rabia” que siente la ciudadanía al observar cómo algunos individuos son castigados con severidad por delitos menores, mientras que otros, involucrados en casos de mayor envergadura y presunta corrupción, gozan de impunidad o reciben tratos de favor. El mensaje enfatizaba que la protesta no era personal, sino una crítica institucional a un sistema judicial percibido como injusto y sesgado.
La elección de las cabezas de plátano como símbolo de protesta no fue aleatoria. El mensaje explicaba que estos frutos representan la “diferencia brutal en el trato” que reciben las personas según su posición social, económica o política. La referencia directa a un incidente reciente en Changuinola, donde dos personas fueron detenidas por robar dos cabezas de plátano, sirvió para ilustrar la disparidad en la aplicación de la justicia. El contraste entre la severidad con la que se persigue un delito menor y la lentitud o indulgencia con la que se investigan casos de corrupción de alto perfil fue el núcleo de la protesta.
La reacción inicial del equipo de seguridad de la Procuraduría fue de confusión. Los guardias, sorprendidos por la naturaleza inusual del acto, no intervinieron de inmediato. Sin embargo, minutos después, personal de seguridad y unidades de la Policía Nacional se movilizaron para retirar las cabezas de plátano y el mensaje, trasladándolos al interior del edificio para su análisis.
La protesta no se limitó a la colocación de los plátanos y el mensaje. Poco después, la misma camioneta blanca regresó a la zona y comenzó a lanzar volantes con el mismo texto a los transeúntes y a los vehículos que circulaban por la avenida Perú. La rápida distribución de los volantes amplificó el impacto de la protesta, generando un debate inmediato en las redes sociales y en los medios de comunicación.
La acción provocó un despliegue de seguridad en la avenida Perú y sus alrededores. Escoltas y unidades policiales se desplegaron en busca de la camioneta blanca, pero a pesar de los esfuerzos realizados, no se logró identificar al vehículo ni a su conductor debido a la falta de placas visibles. Las revisiones de cámaras de seguridad y los testimonios de testigos están siendo analizados por las autoridades en un intento por identificar al responsable de la protesta.
El incidente ha generado una ola de reacciones en la sociedad panameña. Mientras algunos condenan la protesta por considerarla una falta de respeto a las instituciones y una forma de desestabilización, otros la ven como una expresión legítima de la frustración y el descontento ciudadano ante la percepción de injusticia y corrupción.
Expertos en comunicación política señalan que la protesta, a pesar de su naturaleza inusual, ha logrado captar la atención del público y poner en el centro del debate un tema crucial para la sociedad panameña: la necesidad de una justicia más equitativa y transparente. La elección de los plátanos como símbolo de protesta, aunque controvertida, ha resultado ser una estrategia efectiva para generar impacto mediático y movilizar la opinión pública.
La Procuraduría General de la Nación aún no ha emitido una declaración oficial sobre el incidente. Sin embargo, fuentes internas indican que se ha iniciado una investigación para determinar si la protesta constituye algún delito y para identificar a los responsables. Se espera que en los próximos días se conozcan los resultados de la investigación y las medidas que se tomarán al respecto.
La protesta con los plátanos ha dejado una pregunta flotando en el aire: ¿está la justicia panameña realmente al alcance de todos, o es un privilegio reservado para unos pocos? La respuesta a esta pregunta, según muchos analistas, determinará el futuro de la confianza en las instituciones y la estabilidad social en Panamá. La acción silenciosa, pero cargada de simbolismo, ha encendido una chispa que podría desencadenar un debate más profundo y amplio sobre la necesidad de reformas en el sistema judicial y la lucha contra la corrupción.

