La reconocida amazona paraguaya, Giuliana Tewes, demostró una vez más su temple y buen humor tras recibir un inesperado “cabezazo cariñoso” de su caballo, Bronco, durante una práctica de equitación. El incidente, que le provocó un “tuicha vitoque” – una pequeña herida – en la frente, no pasó a mayores y Tewes se encuentra fuera de peligro, aunque con una divertida anécdota para compartir.
La vicecampeona Nacional de Salto en 2025 relató con una sonrisa que Bronco, un caballo “un poco acelerado y emocionado”, reaccionó de forma inesperada mientras ella le ofrecía zanahorias. “Exageró con su cabeza a mi cabeza jaja. No entendí qué quiso hacer, pero bueno cuando intenté entender ya era tarde, ya me había dado un cabezazo cariñoso”, explicó Tewes, mostrando su característica actitud positiva.
Más allá del incidente, la conversación con la popular figura de la televisión paraguaya reveló su profunda pasión por la equitación y los caballos, una conexión que va mucho más allá del deporte. Tewes no dudó en expresar su preferencia por estos animales, destacando su lealtad incondicional en comparación con los hombres. “Entre estar en pareja y la equitación, prefiero la equitación jajaja porque el caballo es más fiel que el hombre”, afirmó con picardía, aprovechando la ocasión para anunciar, entre risas, que está soltera y cumplirá años el próximo 21 de febrero, “por si alguien quiere portarse bien”.
Este incidente, aunque fortuito, no es nuevo para Tewes, quien ha experimentado una serie de accidentes a lo largo de su carrera como amazona. “Ya me he caído varias veces. De todas las formas. Hasta me hospitalizaron 48 horas en otra ocasión, pero bueno es el riesgo del deporte”, comentó con naturalidad, demostrando su valentía y determinación.
Para Giuliana Tewes, la equitación es mucho más que un simple deporte; es una parte integral de su vida y un pilar fundamental de su bienestar físico y mental. Desde que tiene uso de razón, montar a caballo ha sido una constante en su día a día, y la actividad la ha transformado en una persona más segura, disciplinada y conectada consigo misma.
“Es todo para mí. La equitación no es solo andar a caballo, es mucho más de lo que parece desde afuera. Te trabaja el cuerpo entero sin que te des cuenta: abdomen, piernas, espalda, equilibrio, todo”, destacó Tewes, enfatizando los beneficios físicos de la disciplina. “Para quienes buscan una opción de mejorar el estado físico y la salud mental, recomendado”, añadió.
Pero los beneficios de la equitación, según Tewes, trascienden lo puramente físico. La amazona explicó que la conexión con el caballo fomenta la seguridad en uno mismo, la autoestima y una sensación de empoderamiento que se extiende a todos los aspectos de la vida. “Te da seguridad, autoestima y esa sensación de ‘sí puedo’ que después te llevás la vida por delante: te enseña a manejar emociones, porque si vos estás nerviosa el caballo lo siente. Aprendés a respirar, a calmarte y a conectar de verdad. Es una relación de confianza, no de control, y cuando eso se da es algo increíble”, explicó con entusiasmo.
Tewes también resaltó la importancia de la concentración y la presencia mental que requiere la equitación. “Lo más fuerte está en la cabeza, porque cuando estás arriba del caballo no existe el ruido, el celular ni los problemas”, afirmó. “La equitación no es solo montar, es disciplina, conexión, respeto, emoción y libertad. Y una vez que entrás en este mundo, ya no sos la misma. Estás ahí, presente, y eso ordena muchísimo”, concluyó.
La historia de Giuliana Tewes es un testimonio de la pasión, la perseverancia y la conexión profunda que se puede establecer con los animales. Su incidente con Bronco, lejos de ser un revés, se convirtió en una oportunidad para compartir su amor por la equitación y su filosofía de vida, inspirando a otros a encontrar su propia pasión y a enfrentar los desafíos con valentía y buen humor. La amazona, con su sonrisa contagiosa y su espíritu indomable, continúa cabalgando hacia el éxito, tanto en el ámbito deportivo como en el personal, demostrando que la vida, al igual que un buen caballo, requiere disciplina, conexión y una buena dosis de confianza.


