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Padrastro Monstruo: 28 Años por una Travesura Infantil

28 años de cárcel como pena máxima podría enfrentar el padrastro que asesinó a un menor de cinco años, por hacerse pipí en la cama, según declaraciones de Ruy Gabriel Barahona, portavoz del Poder Judicial de Honduras en la ciudad de San Pedro Sula. El suceso ocurrió en la ciudad de Cofradía Cortés. Franklin Eduardo Hernández es [...]

Padrastro Monstruo: 28 Años por una Travesura Infantil

Franklin Hernández enfrenta décadas tras crimen atroz.

San Pedro Sula, Honduras – Un caso que ha conmocionado a la nación hondureña y ha generado indignación a nivel internacional ha llegado a una etapa crucial. Franklin Eduardo Hernández, padrastro de un niño de cinco años, podría enfrentar una pena de hasta 28 años de prisión por el asesinato del menor, perpetrado por la inconcebible razón de que el niño se orinó en la cama. La información fue confirmada por Ruy Gabriel Barahona, portavoz del Poder Judicial de Honduras, en una conferencia de prensa realizada en San Pedro Sula. El horrendo crimen tuvo lugar en la ciudad de Cofradía, Cortés, dejando una profunda cicatriz en la comunidad y reabriendo el debate sobre la violencia infantil y la responsabilidad de los adultos.

Los detalles del caso, que salieron a la luz pública la semana pasada, revelan una brutalidad que desafía la comprensión. Según las investigaciones preliminares, Hernández, quien tenía la custodia del niño mientras sus padres trabajaban, reaccionó con extrema violencia ante el incidente de la enuresis nocturna. Testigos, quienes prefirieron mantener su anonimato por temor a represalias, relataron haber escuchado gritos y golpes provenientes de la vivienda del acusado durante la noche del incidente. Al día siguiente, el niño fue encontrado sin vida, presentando múltiples lesiones consistentes con un ataque físico severo.

La policía local, alertada por vecinos preocupados, acudió al domicilio de Hernández y lo detuvo inmediatamente. Durante el interrogatorio, el acusado inicialmente negó cualquier participación en la muerte del niño, pero finalmente confesó haberlo golpeado repetidamente en un arrebato de ira. La autopsia realizada por el Instituto de Medicina Forense confirmó que la causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico severo, producto de los golpes recibidos.

La noticia del asesinato ha provocado una ola de protestas y condenas en todo el país. Organizaciones de derechos humanos y grupos de defensa de la infancia han exigido el máximo castigo para Hernández, calificando el crimen como un acto de barbarie y una violación flagrante de los derechos del niño. Las redes sociales se han inundado de mensajes de indignación y solidaridad con la familia de la víctima, exigiendo justicia y un mayor compromiso por parte de las autoridades para prevenir casos similares.

Ruy Gabriel Barahona, en su declaración, enfatizó que el Poder Judicial de Honduras está comprometido con llevar a cabo un juicio justo y transparente, garantizando el debido proceso y la protección de los derechos de todas las partes involucradas. Sin embargo, también advirtió que la fiscalía presentará pruebas contundentes para demostrar la culpabilidad de Hernández y solicitar la máxima pena establecida por la ley.

“Este caso es un recordatorio doloroso de la vulnerabilidad de los niños y la importancia de protegerlos de cualquier forma de violencia”, declaró Barahona. “No toleraremos actos de crueldad contra menores y haremos todo lo posible para que los responsables rindan cuentas ante la justicia”.

La fiscalía ha presentado cargos contra Hernández por homicidio calificado, agravado por la condición de vulnerabilidad de la víctima y la crueldad del acto. La pena máxima prevista para este delito en Honduras es de 28 años de prisión. Sin embargo, la fiscalía podría solicitar una pena mayor si se demuestran circunstancias agravantes adicionales, como la premeditación o la alevosía.

El caso ha puesto de manifiesto la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección de la infancia en Honduras, donde la violencia contra los niños sigue siendo un problema grave y persistente. Según datos de la UNICEF, al menos el 60% de los niños hondureños han sido víctimas de alguna forma de violencia física o psicológica a lo largo de su vida.

Expertos en psicología infantil han advertido que este tipo de crímenes son a menudo el resultado de problemas de control de la ira, estrés familiar y falta de habilidades parentales. Subrayan la importancia de brindar apoyo psicológico y educativo a los padres y cuidadores para prevenir la violencia infantil y promover un ambiente familiar seguro y saludable.

El juicio contra Franklin Hernández está programado para comenzar en las próximas semanas. Se espera que el caso atraiga una gran atención mediática y genere un intenso debate público sobre la violencia infantil y la justicia penal en Honduras. La comunidad de Cofradía, aún consternada por la tragedia, espera ansiosamente el veredicto, con la esperanza de que se haga justicia por el pequeño niño cuya vida fue truncada por un acto de crueldad incomprensible. La sociedad hondureña, en su conjunto, observa con atención, esperando que este caso sirva como un punto de inflexión en la lucha contra la violencia infantil y la protección de los derechos de los más vulnerables.

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