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"¡No me mates, Pedrito!" – El súplicos final de un hombre asesinado a sangre fría en Esmeraldas

Según los primeros indicios, el atacante y la víctima se conocían. El brutal asesinato se cometió durante una reunión de amigos

"¡No me mates, Pedrito!" – El súplicos final de un hombre asesinado a sangre fría en Esmeraldas

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Esmeraldas, Ecuador – La noche del martes 27 de enero de 2026, la tranquilidad del sector San Rafael en Esmeraldas se vio brutalmente interrumpida por un acto de violencia que ha conmocionado a la comunidad. Marco Alexander Guevara Figueroa, de 34 años, fue asesinado a tiros durante una reunión con amigos en la terraza de su vivienda, dejando a su esposa y allegados sumidos en el dolor y la desesperación. Los primeros indicios de la investigación apuntan a que el atacante y la víctima se conocían, lo que sugiere un ajuste de cuentas o una disputa personal como posible móvil del crimen.

El relato desgarrador de la esposa de Guevara, quien presenció el ataque, revela la frialdad con la que se ejecutó el asesinato. Según su testimonio, la reunión transcurría en un ambiente distendido, con risas, música y un asado compartido. De repente, un hombre irrumpió en la terraza, dirigiéndose directamente a Marco y pronunciando su nombre. En ese instante, la víctima reconoció a su agresor y, presa del pánico, imploró por su vida: “No me mates, Pedrito”. Sin embargo, su súplica fue ignorada y el hombre abrió fuego, impactando a Marco en la cabeza y la rodilla izquierda.

La escena del crimen, descrita por las autoridades, es dantesca. El cuerpo de Marco yacía en el suelo, rodeado de casquillos de bala que evidencian la brutalidad del ataque. La terraza, que momentos antes era un espacio de convivencia y alegría, se convirtió en un escenario de muerte y desolación. La policía acordonó el área y comenzó de inmediato la investigación para identificar y capturar a los responsables.

El atacante, según testigos, huyó del lugar a toda velocidad en una motocicleta negra, en la que lo esperaba otro individuo. Las autoridades han desplegado un operativo de búsqueda para dar con el paradero de los sospechosos, revisando cámaras de seguridad y entrevistando a vecinos y testigos del hecho. La identidad del agresor, conocido como “Pedrito” por la víctima, es clave para esclarecer los motivos del asesinato y llevar a los culpables ante la justicia.

Marco Guevara, conocido cariñosamente como “Ñañón” por sus amigos y familiares, era un hombre trabajador y emprendedor. Durante años se dedicó a la profesión de taxista, recorriendo las calles de Esmeraldas para ganarse la vida. Sin embargo, impulsado por el deseo de construir un futuro mejor, decidió emigrar en busca de nuevas oportunidades. Después de varios años en el extranjero, regresó a su tierra natal con la esperanza de establecerse y prosperar.

Hacía pocos meses, Marco había logrado concretar su sueño de regresar a Ecuador y montar un pequeño negocio. Con esfuerzo y dedicación, se había propuesto construir una vida estable para él y su familia. Sin embargo, su sueño se vio truncado por la violencia y la criminalidad que azotan al país. Su asesinato ha generado consternación y indignación en la comunidad, que exige a las autoridades una pronta y efectiva respuesta.

Este trágico incidente se suma a la creciente ola de violencia que se registra en Ecuador en los últimos meses. Los asesinatos, los secuestros y los robos se han convertido en una constante, generando un clima de inseguridad y temor en la población. Las autoridades han implementado diversas medidas para combatir la delincuencia, pero los resultados aún son insuficientes.

La sociedad ecuatoriana se encuentra en un estado de alerta y exige a las autoridades una mayor inversión en seguridad, una mejor coordinación entre las fuerzas del orden y una política integral de prevención del delito. Es fundamental abordar las causas profundas de la violencia, como la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades, para construir una sociedad más justa y pacífica.

El caso de Marco Alexander Guevara Figueroa es un claro ejemplo de la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la criminalidad. Su muerte ha dejado un vacío irreparable en su familia y amigos, y ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de fortalecer el sistema de justicia y garantizar la seguridad de todos los ecuatorianos. La investigación del asesinato debe ser exhaustiva y transparente, y los responsables deben ser castigados con todo el peso de la ley.

La comunidad de Esmeraldas se ha unido en solidaridad con la familia de Marco, ofreciendo su apoyo y consuelo en estos momentos difíciles. Se han organizado velatorios y misas en su memoria, y se han iniciado campañas de recolección de fondos para ayudar a su esposa y a sus seres queridos. La esperanza es que la justicia se haga valer y que la muerte de Marco no quede impune.

Este caso, sin duda, reabrirá el debate sobre la seguridad ciudadana en Ecuador y la necesidad de implementar políticas públicas efectivas para combatir la delincuencia y proteger a la población. La violencia no puede seguir siendo la norma, y es responsabilidad de todos construir un país más seguro y justo para las futuras generaciones. La súplica final de Marco, “No me mates, Pedrito”, resuena como un grito desesperado por la vida, un llamado a la conciencia y a la acción.

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