La Universidad de Chile se encuentra en la antesala de un momento crucial para sus aspiraciones en el campeonato nacional. Este viernes, el elenco azul hará su esperado debut en la Liga de Primera enfrentando a Audax Italiano, un compromiso que marcará el inicio oficial de la temporada y que llega cargado de expectativas y, sobre todo, de significativas reajustes tácticos. El ambiente en el Centro Deportivo Azul, aunque optimista, no oculta las preocupaciones surgidas tras el único examen de pretemporada: una contundente derrota por 3-0 ante Universitario de Deportes en Lima. Este resultado, más allá de lo anecdótico de un amistoso, encendió las alarmas y dejó al descubierto falencias que el técnico Francisco Meneghini, conocido cariñosamente como Paqui, no está dispuesto a ignorar de cara al inicio de la competencia oficial. La ineficacia ofensiva y cierta desorganización defensiva observadas en la capital peruana forzaron una profunda reflexión en el cuerpo técnico.
Las sensaciones que dejó el paso por tierras peruanas fueron agridulces, inclinándose más hacia la duda que hacia la certeza. La goleada sufrida evidenció problemas en la cohesión defensiva y, lo que es aún más preocupante para un equipo que busca protagonismo, una preocupante falta de profundidad y claridad en el último cuarto de cancha. Fue precisamente en la zona de creación donde el estratega probó una modificación que, a la luz de los resultados y el análisis posterior, parece haber desistido: la ubicación de Lucas Assadi. El joven talento, considerado una de las joyas más prometedoras del fútbol chileno, fue posicionado como volante ofensivo central, un '10 clásico', en una apuesta que buscaba explotar su visión de juego desde el eje del ataque. Sin embargo, este experimento no rindió los frutos esperados, diluyendo la influencia del "crack de 22 años" y restándole la explosividad que lo caracteriza al sacarlo de su zona de confort. La decisión de Meneghini de rectificar tan rápidamente su planteamiento inicial subraya la presión y el pragmatismo que rodean el inicio de una nueva campaña.
Fuentes cercanas al cuerpo técnico y medios especializados, como BolaVip Chile, han adelantado que Meneghini no tardó en reconocer el desacierto y ha optado por una corrección drástica, pero fundamentada. La principal novedad radica en el retorno de Lucas Assadi a su hábitat natural, el sector donde se ha consolidado como un jugador desequilibrante y donde exhibió su mejor versión durante la segunda mitad de la temporada pasada: como mediapunta por la izquierda. Esta decisión no es menor; representa un reconocimiento de la importancia de ubicar a los futbolistas en las posiciones donde su rendimiento es óptimo, y en el caso de Assadi, la banda izquierda le permite encarar, desbordar y perfilarse para el remate, características que lo hicieron brillar y ser una de las figuras más destacadas del equipo en 2025. El cambio táctico busca devolverle la libertad y la chispa que lo llevaron a ser un jugador clave en el esquema ofensivo, esperando que su creatividad por la banda sea un motor para el ataque azul.
La reubicación de Assadi no viene sola. Paqui ha ideado un bosquejo del once estelar que redefine la fisonomía del mediocampo ofensivo azul. Según lo que trasciende desde el CDA, Lucas Assadi estará acompañado por Javier Altamirano, quien se perfila como el volante ofensivo por el centro, aportando creatividad y enlace, mientras que Maximiliano Guerrero se encargará de la banda derecha, ofreciendo velocidad y capacidad de desequilibrio por ese sector. Esta configuración busca dotar al ataque de la Universidad de Chile de una mayor fluidez, amplitud y, sobre todo, de la capacidad de generar situaciones de peligro que estuvieron ausentes en el duelo ante Universitario. La apuesta es clara: potenciar las individualidades y buscar una sinergia que reactive la ofensiva, proporcionando un equilibrio entre la habilidad técnica y la velocidad por las bandas.
Además de este cambio en el esquema de volantes ofensivos, la llegada de Lucas Assadi a su posición predilecta trae consigo otra modificación de gran calado en la vanguardia del equipo. El experimentado Eduardo Vargas, quien en el amistoso en Perú se desempeñó como mediapunta, ahora asumirá el rol de centrodelantero y principal referente de ataque. Esta decisión implica que Octavio Rivero, quien fue el "9" titular ante Universitario, cederá su lugar, al menos de inicio, ante la experiencia y capacidad goleadora de Vargas. La polivalencia de 'Turboman' permite a Meneghini contar con un atacante con olfato de gol, capacidad para presionar la salida rival y un bagaje internacional que puede ser vital en momentos clave. Su experiencia en el centro del área podría ser la chispa que la U necesita para concretar las oportunidades que se generen, aportando la jerarquía necesaria en la definición.
Cabe recordar que la formación que presentó la U ante Universitario de Deportes fue con Cristopher Toselli en el arco; Fabián Hormazábal, Franco Calderón, Matías Zaldivia y Felipe Salomoni en defensa; Lucas Romero y Charles Aránguiz en el doble pivote; y Eduardo Vargas, Lucas Assadi y Javier Altamirano como volantes ofensivos, con Octavio Rivero en punta. La nueva propuesta, con Assadi por izquierda y Vargas como punta, no solo corrige lo visto en el amistoso, sino que busca establecer una base táctica más sólida y acorde a las características de sus principales figuras para enfrentar el desafío liguero. La presión es alta para Meneghini y su plantel, pues el debut no solo es el primer partido, sino también la primera oportunidad para disipar las dudas y demostrar que la Universidad de Chile de 2026 tiene la ambición y el fútbol para ser protagonista en el campeonato nacional.


