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De la Crítica Velada a la Retractación Pública: Marlen Olivari y la Polarización del Discurso Solidario

“Me han atacado un montón, me han dicho de todo”, lamentó de ex modelo de MCC.

De la Crítica Velada a la Retractación Pública: Marlen Olivari y la Polarización del Discurso Solidario

En un escenario nacional aún lidiando con las secuelas de los devastadores incendios que asolaron la Región de Valparaíso, y en la antesala de la tradicional Gala del Festival de Viña del Mar, el debate sobre la filantropía, la exposición mediática y la responsabilidad de las figuras públicas ha alcanzado un nuevo punto de ebullición. Este contexto de sensibilidad extrema fue el telón de fondo para las recientes declaraciones de la otrora figura televisiva Marlen Olivari, quien inicialmente criticó lo que percibía como una ostentación en las donaciones, para luego protagonizar una notoria retractación que puso de manifiesto la compleja dinámica entre las celebridades, la opinión pública y el poder de las redes sociales en la Chile contemporánea.

La controversia se encendió cuando Marlen Olivari, conocida por su trayectoria en la televisión chilena, intervino en el programa "Hay que decirlo!" para abordar un tema que ya generaba amplias discusiones: la postura de Naya Fácil. La popular influencer de redes sociales había arremetido contra Cony Capelli, la ganadora de un reciente reality show, cuestionando su presunta falta de compromiso o visibilidad en las labores de ayuda tras la catástrofe. Más aún, Naya Fácil había levantado la voz en un llamado a boicotear la inminente Gala de Viña, argumentando la inapropiada frivolidad del evento en momentos de duelo y necesidad nacional. Este llamado resonó en ciertos sectores de la población, añadiendo una capa de crítica social al tradicional evento festivalero y poniendo en tela de juicio el rol de las figuras públicas en el espectáculo y la solidaridad.

Fue en este ambiente de escrutinio público que Olivari lanzó sus comentarios iniciales, que rápidamente capturaron la atención y generaron una oleada de reacciones. "Ojo con la soberbia, con hiperventilarse con este tema...", advirtió Olivari, en lo que muchos interpretaron como una alusión directa a la forma en que algunas figuras, especialmente del ámbito digital, gestionan y publicitan sus esfuerzos de ayuda. La ex figura de "Morandé con Compañía" continuó con su argumento, destacando la existencia de una solidaridad más discreta pero igualmente efectiva: "Yo hice una importante donación a bomberos, pero por cuenta corriente. Hay mucha gente que dona calladita. Entonces, no porque tú sales más en la tele, regalando cosas, eres más importante que otros". Con estas palabras, Olivari trazó una clara distinción entre la filantropía silenciosa y la que se desenvuelve bajo los reflectores mediáticos, una crítica velada a aquellos cuya visibilidad en redes sociales a menudo se equipara a su impacto, generando una percepción de superioridad o protagonismo.

Olivari reforzó su punto con un ejemplo personal, rememorando su propia contribución durante una crisis anterior: "Cuando fue el incendio de Viña del Mar, que afectó también a Villa Alemana, Quilpué, yo me conseguí hartas casas y todo, pero yo no andaba diciendo ‘¡oye, pero por qué tú no regalaste una casa y por qué tú tampoco!’". Esta anécdota buscaba ilustrar una filosofía de ayuda desinteresada y discreta, contrastándola con la necesidad, percibida por ella, de algunas figuras de redes sociales de publicitar cada gesto solidario, o incluso de juzgar la contribución de otros. La intención detrás de sus palabras, según la interpretación predominante, era cuestionar la autenticidad y el propósito de la ayuda cuando va acompañada de una fuerte campaña de autopromoción, o cuando se utiliza para criticar a terceros.

Sin embargo, el impacto de sus declaraciones fue inmediato y no precisamente el esperado. La "ola de reacciones" que generaron sus palabras en la televisión no se hizo esperar, y las redes sociales se convirtieron en un hervidero de críticas y comentarios negativos dirigidos hacia Olivari. La percepción general fue que, al intentar criticar una supuesta "soberbia" en la exposición de las donaciones, ella misma había incurrido en un juicio de valor que desestimaba los esfuerzos visibles de quienes movilizaban recursos y ayuda a través de sus plataformas, como Naya Fácil. La comunidad digital, y en particular los seguidores de los influencers que han destacado por su acción directa y transparente, interpretaron las palabras de Olivari como un ataque injusto y desinformado.

Ante la avalancha de críticas y la imperiosa necesidad de clarificar su postura, la otrora modelo optó por una sincera retractación pública. A través de un video compartido en su cuenta de Instagram, Olivari se mostró visiblemente afectada y ofreció disculpas por el malentendido y el daño causado. “Me han atacado un montón, me han dicho de todo”, lamentó al inicio de su mensaje, dejando en claro la intensidad del escrutinio y la presión social a la que fue sometida. Este reconocimiento del impacto de sus palabras subraya el poder innegable de la opinión pública digital en la actualidad, capaz de forzar un giro discursivo incluso en figuras con larga trayectoria mediática.

Al instante, Olivari fue al fondo del asunto con una disculpa directa y sin ambages: “Quiero pedirles disculpas si es que dije algo de Naya o le dije algo que no debía, tal vez me expresé mal”. Este reconocimiento de un posible error en la expresión o en el fondo de su mensaje fue crucial para apaciguar las aguas. Sin embargo, su retractación fue más allá de una simple disculpa, transformándose en un explícito reconocimiento y validación del trabajo de los influencers en la crisis. “Mi intención nunca ha sido atacarla de ninguna manera, porque sé el trabajo que ella ha hecho, sé lo que cuesta conseguirse las cosas, sé lo que cuesta ayudar a los demás y de verdad, créanme, que valoro y no solamente a Naya, admiro a todos los influencers, a todas las personas que están ayudando”, agregó, marcando un cambio radical en su postura.

El punto culminante de su retractación y un giro inesperado en la narrativa fue cuando Marlen Olivari destacó que la reina de los “facilines” –en referencia a Naya Fácil– y todos los famosillos de redes sociales “han hecho un trabajo increíble, mejor que el Gobierno y mejor que ninguna otra persona”. Esta declaración, cargada de un profundo significado, no solo elevó el valor de la labor de los influencers, sino que también incluyó una crítica implícita, y demoledora, a la respuesta institucional. Reconocer que la ayuda proveniente de las redes sociales superaba en eficacia a la acción gubernamental añadió una dimensión política y social al debate, reflejando la frustración de parte de la ciudadanía con las respuestas tradicionales ante la emergencia.

Finalmente, Olivari concluyó su video reiterando su arrepentimiento y la falta de intención de ofender: “Quiero pedirles disculpas, a lo mejor dije algo que fue ofensivo, que fue mal interpretado y debo decirles sorry, de verdad discúlpenme, no fue mi intención”. Este episodio ilustra de manera contundente la volátil y a menudo impredecible naturaleza de la interacción pública en la era digital. Las figuras mediáticas, tanto las de la vieja guardia como las nuevas estrellas de las redes sociales, navegan un terreno complejo donde cada palabra puede ser amplificada, escrutada y reinterpretada, exigiendo una conciencia extrema sobre el impacto de sus mensajes, especialmente en momentos de crisis nacional. La retractación de Marlen Olivari no es solo el fin de una controversia, sino un reflejo de la evolución del paisaje mediático y la creciente influencia de la cultura digital en la conformación de la opinión pública.

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