El país andino enfrenta una crisis de seguridad sin precedentes, con una ola de violencia que parece no tener fin. Después de que el pasado 28 de diciembre seis personas, incluida una niña de dos años, fueran asesinadas en un ataque armado en Puerto López, ahora las autoridades han descubierto un macabro hallazgo: cinco cabezas humanas colgadas de palos de caña en la playa de esa misma localidad.
Según el reporte de la Policía ecuatoriana, las cabezas fueron encontradas este domingo y sobre ellas había un letrero con una aparente advertencia dirigida a personas que estarían robando y extorsionando a pescadores. Hasta el lugar se trasladaron el jefe policial junto con personal de criminalística y del departamento de muertes violentas, quienes desplegaron unidades tácticas, de investigaciones e inteligencia para recabar los primeros indicios que permitan esclarecer este hecho.
La violencia en Ecuador se ha desatado en los últimos años. El país vive desde 2024 bajo un estado de "conflicto armado interno" declarado por el presidente Daniel Noboa para intensificar la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, el 2025 cerró con un récord de homicidios, al contabilizar en torno a los 9,300, de acuerdo a cifras del Ministerio del Interior.
Manabí, la provincia donde se ubica Puerto López, es una de las nueve que están bajo un estado de excepción decretado por Noboa el pasado 31 de diciembre debido al aumento de la violencia. Solo el sábado se reportaron al menos doce asesinatos en diversos ataques armados registrados en los municipios de Manta, Montecristi y El Carmen, según reportes de medios locales.
Las autoridades han desplegado operativos y unidades especiales en la zona, pero parecen insuficientes para contener la ola de crímenes que azota al país. Expertos señalan que la violencia está ligada a la disputa entre grupos criminales que se disputan el control del narcotráfico y otras actividades ilícitas.
La situación en Ecuador se ha vuelto cada vez más preocupante, con hechos de extrema crueldad que dejan en evidencia la fragilidad del Estado frente al avance del crimen organizado. Mientras tanto, la población vive aterrorizada por la inseguridad que les arrebata la tranquilidad y la paz.










