La Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) se enfrenta a un desafío importante después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmara una orden ejecutiva para retirar al país de 66 organizaciones internacionales, incluida la propia IRENA.
La decisión de Estados Unidos, que es el mayor contribuyente a la agencia con un 22% de su presupuesto, dejará un vacío que IRENA tendrá que cubrir rápidamente. Según declaró el director general de IRENA, Francesco La Camera, la entidad "busca recursos de otras maneras, contactando con otras entidades para ver si podemos cubrir la brecha antes de que la demanda de energía crezca más rápido".
La retirada de Estados Unidos aún no está formalizada, pero una vez que se concrete, IRENA deberá reevaluar su presupuesto y buscar nuevas fuentes de financiación para mantener sus operaciones. La Camera espera poder cubrir el porcentaje aportado por Washington antes de que la decisión tenga efecto.
"Buscamos recursos de otras maneras, contactando con otras entidades para ver si podemos cubrir la brecha antes de que la demanda de energía crezca más rápido", explicó La Camera. Pese a lamentar la decisión de Estados Unidos, un "país poderoso" con el que venían trabajando bien, el director general de IRENA reconoció que "esto es un asunto político que a veces tenemos que aceptar".
La retirada de Estados Unidos de IRENA se enmarca en una orden ejecutiva firmada por Trump para sacar al país de 66 organizaciones internacionales y tratados que, a su criterio, son "contrarios a los intereses de Estados Unidos", incluyendo 31 entidades de la ONU.
Esta decisión supone un duro golpe para IRENA, que deberá redoblar sus esfuerzos para encontrar nuevas fuentes de financiación y mantener sus operaciones, en un momento en el que la transición hacia las energías renovables se ha convertido en una prioridad global.










