La Cueva de Gorham, situada en la costa del Mediterráneo al pie de los acantilados de Gibraltar, es uno de los yacimientos arqueológicos más sorprendentes de Europa. Este complejo de cuatro cuevas independientes -Gorham, Vanguard, Hyaena y Bennett- ha conservado evidencias únicas sobre la vida, la cultura y la posible supervivencia tardía de los neandertales.
Descubierto en 1907, el sitio comenzó a ser excavado sistemáticamente recién en la década de 1980, revelando una ocupación humana de más de 100.000 años, anterior a la llegada del Homo sapiens a Europa Occidental. Si bien no se hallaron restos óseos de neandertales ni de humanos modernos, el registro arqueológico es contundente y apunta directamente a la ocupación neandertal del lugar.
Entre los hallazgos más reveladores se destacan conchas de mejillones, huesos de peces, focas y delfines, con marcas de corte que indican que fueron procesados con herramientas de piedra. Estas evidencias refuerzan la idea de que los neandertales no solo cazaban y recolectaban en tierra firme, sino que también explotaban recursos marinos, una conducta que durante mucho tiempo se creyó exclusiva de los humanos modernos.
Otro de los elementos más debatidos del sitio son los grabados en forma de trama cruzada tallados profundamente en el lecho rocoso, que algunos especialistas consideran una forma temprana de expresión simbólica o artística, reforzando la imagen de los neandertales como homínidos con capacidades cognitivas complejas.
Las investigaciones también revelaron un hogar de 60.000 años de antig edad en la Cueva Vanguard, utilizado para producir brea de abedul, una sustancia adhesiva empleada para fijar mangos a herramientas y armas. La fabricación de este material requiere control del fuego y conocimiento técnico, lo que sugiere planificación, inteligencia y transmisión cultural entre generaciones.
En 2021, los arqueólogos descubrieron una cámara oculta de 13 metros de profundidad en la parte trasera de la Cueva Vanguard, que había permanecido sellada por sedimentos durante al menos 40.000 años. En su interior se encontraron restos de lince, hiena y buitre, además de la concha de un gran caracol marino comestible, que debió ser transportado hasta allí por humanos.
Las evidencias indican que los neandertales habitaron la Cueva de Gorham hasta hace entre 33.000 y 24.000 años, una fecha sorprendentemente reciente que desafía la idea tradicional de que se extinguieron hace unos 40.000 años. De confirmarse estas interpretaciones, el complejo de Gorham podría haber sido uno de los últimos refugios neandertales del planeta, un entorno privilegiado desde el cual enfrentaron los últimos capítulos de su historia evolutiva.










