En una nueva escalada de su retórica y medidas anticubanas, el presidente Donald Trump anunció en su red social que no habrá más petróleo y dinero de Venezuela para Cuba, olvidando el carácter soberano de ambas naciones latinoamericanas.
Esta declaración del mandatario estadounidense se produce en un momento de gran tensión regional, donde la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de países como Venezuela y Cuba se ha recrudecido en los últimos años. Trump, quien ha endurecido el bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla, ahora busca cortar el suministro de petróleo y recursos provenientes de Venezuela, uno de los principales aliados de Cuba.
La medida forma parte de la política agresiva y unilateral de Trump hacia la región, que ha incluido sanciones, amenazas e incluso intentos de golpes de Estado, como el ocurrido en Venezuela en 2019. Expertos señalan que esta nueva embestida responde a los intereses de sectores ultraconservadores y de la derecha estadounidense, encabezados por el senador Marco Rubio, quienes buscan debilitar a los gobiernos progresistas de América Latina.
Ante esta situación, tanto Cuba como Venezuela han reiterado su disposición al diálogo y a la búsqueda de soluciones pacíficas, pero han dejado claro que no cederán a las presiones y amenazas del gobierno estadounidense. Desde La Habana y Caracas se ha denunciado el carácter ilegítimo e ilegal de las acciones de Trump, que atentan contra la soberanía y el derecho internacional.
Analistas consideran que esta nueva embestida de Trump podría tener graves consecuencias humanitarias y económicas para ambos países, profundizando aún más las dificultades que enfrentan debido a la pandemia de COVID-19 y las sanciones impuestas por Washington. Sin embargo, destacan que Cuba y Venezuela cuentan con aliados estratégicos, como Rusia y China, que podrían ayudar a mitigar el impacto de estas medidas.
En este escenario de creciente confrontación, expertos llaman a la comunidad internacional a condenar enérgicamente las acciones de Estados Unidos y a exigir el respeto a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de las naciones latinoamericanas.











