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Pelos de perro resuelven crimen pasional: Cómo un inesperado rastro animal ayudó a condenar a tres asesinos

Pelos de perro resuelven crimen pasional: Cómo un inesperado rastro animal ayudó a condenar a tres asesinos

Un asesinato aparentemente perfecto fue resuelto gracias a un inesperado rastro animal: pelos de perro encontrados en la escena del crimen. Este detalle forense terminó de armar el rompecabezas que llevó a la condena de tres personas por el homicidio del empresario Armando Jiménez en 2007.

El 26 de marzo de ese año, el cuerpo de Jiménez, de 47 años, fue hallado dentro de una caja de televisor abandonada en su propia camioneta en Hatillo, San José. La víctima había sido asfixiada con un pañuelo y despojada de todas sus pertenencias, en lo que parecía un crimen pasional y de robo.

Sin embargo, los investigadores encontraron un detalle clave: en la caja y en el apartamento de uno de los sospechosos había pelos de un perro de raza chow chow. Este rastro animal, analizado por expertos forenses, terminó de vincular a los tres acusados con el asesinato.

Según la reconstrucción del caso, Jiménez salió la noche del 25 de marzo con una mujer llamada Barrantes, quien habría sido utilizada como señuelo dentro de un plan criminal. Luego, fue llevado a un apartamento en Hatillo 5, propiedad de otro de los imputados, Wright, donde lo asesinaron y despojaron de sus pertenencias.

Las llamadas telefónicas entre los sospechosos y el rastreo del celular de la víctima también fueron claves para armar la trama. Además, se comprobó que al día siguiente del crimen, Wright se deshizo apresuradamente del televisor donde ocultaron el cuerpo.

A pesar de que no hubo testigos directos del asesinato, la suma de pruebas indiciarias fue demoledora para los jueces. Tres meses después, durante un allanamiento al apartamento de Wright, los peritos encontraron pelos con el mismo patrón tricológico que los hallados en la caja y en el cuerpo de Jiménez.

En noviembre de 2008, los tres acusados -Navarro, Wright y Barrantes- fueron condenados a 20 años de prisión. La Fiscalía sostuvo que el homicidio no fue un hecho fortuito, sino un plan premeditado.

La investigación por este caso, por la cantidad de pruebas y el trabajo realizado por los agentes, recibió el premio a una de las mejores del año que otorga el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica.

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