Jair Valencia Solís, integrante de la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las FARC, fue sentenciado a 22 años y 2 meses de prisión por su responsabilidad en el crimen de al menos 19 personas en zonas rurales de Jamundí, Restrepo y Dagua, en el departamento del Valle del Cauca.
Las pruebas aportadas por la Fiscalía General de la Nación permitieron que Valencia Solís aceptara mediante preacuerdo su responsabilidad en estos hechos, que tuvieron lugar entre 2020 y 2021. La investigación determinó que el condenado participó en la ejecución de tres homicidios colectivos, en los que fueron asesinadas 14 personas, incluyendo un menor de edad.
Además, se le atribuyó la desaparición forzada y muerte de dos personas, entre ellas un integrante del Ejército Nacional que fue secuestrado, asesinado y posteriormente ocultado en una fosa en la vereda El Placer, en Dagua. También fue declarado responsable del homicidio de dos personas dedicadas a la minería y del asesinato de un ciudadano extranjero, todos en zona rural de Jamundí.
El condenado fue sentenciado por los delitos de homicidio agravado, homicidio agravado en grado de tentativa, desaparición forzada, fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones, y fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de uso restringido, de uso privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos.
Este caso refleja la violencia que aún persiste en algunas regiones del país, a manos de grupos armados ilegales como las disidencias de las FARC. La condena impuesta a Valencia Solís es un paso importante en la lucha contra la impunidad y en la búsqueda de justicia para las víctimas de estos crímenes.












