El Mundial 2026 será un evento sin precedentes en la historia del fútbol. Por primera vez, el torneo contará con 48 selecciones y se disputará en tres países: Estados Unidos, México y Canadá. Esta nueva estructura plantea debates sobre infraestructura, migración, cultura, economía y desarrollo del deporte en regiones que aún buscan consolidarse.
Rafael Tinoco, expresidente de la Unión Centroamericana de Fútbol (UNCAF), analiza el impacto global de este evento y aterriza la conversación en el caso de Guatemala, donde existen limitaciones estructurales y retos mentales que el país debe superar si quiere aspirar a clasificar a una Copa del Mundo.
"Me impresiona y entusiasma ver un Mundial con 48 equipos y múltiples sedes en Estados Unidos, México y Canadá. Esta estructura rompe la dimensión tradicional del torneo y lo convierte en un evento aún más grande. Ya era el mayor evento deportivo del mundo, y ahora su alcance será mayor", afirma Tinoco.
Más allá del espectáculo deportivo, el Mundial 2026 tendrá un impacto que trascenderá el propio torneo. "Durante ese mes, el fútbol dominará la conversación pública: tendrá una cobertura total y será el centro de atención, incluso para quienes no siguen el deporte", señala el exdirectivo.
En el caso de Guatemala, el país enfrenta importantes desafíos para poder aspirar a clasificar a una Copa del Mundo. La falta de infraestructura deportiva adecuada, la necesidad de trabajar en la mentalidad de los jugadores y la falta de seguimiento a los futbolistas que han participado en torneos juveniles son algunos de los principales obstáculos que el país debe superar.
"Clasificar a un Mundial es un proceso de largo plazo. Un primer paso acertado ha sido buscar jugadores guatemaltecos o con posibilidad de obtener el pasaporte en Estados Unidos, y ese trabajo debe continuar. Pero no se trata de apostar a un ciclo de cuatro años. Para llegar a un Mundial hay que clasificar selecciones Sub-17, Sub-20 y Sub-23, e incluso a los Juegos Olímpicos. Ese es el camino", explica Tinoco.
Además, el exdirectivo señala que Guatemala debe entender que no se trata de "desearlo", sino de "construirlo". "Los jugadores tienen que creer que es posible, y ahí existe un problema importante: el aspecto mental. Hoy lo que ocurre es que Guatemala suele caer ante rivales más pequeños. Es un problema de mentalidad. Hay que trabajar psicológicamente al jugador, convencerlo de que puede competir y sostener ese proceso en el tiempo", agrega.
El Mundial 2026 marcará un hito en la historia del fútbol. Para países como Guatemala, este evento representa una oportunidad para impulsar el desarrollo del deporte y superar los desafíos estructurales que les han impedido clasificar a una Copa del Mundo. Sin embargo, el camino no será fácil y requerirá de un trabajo a largo plazo y una visión estratégica que permita a la selección guatemalteca competir al más alto nivel.










