La Dirección General de Aviación Civil (DGAC) de Costa Rica mantiene desde octubre de 2025 una severa restricción que limita los vuelos ambulancia nocturnos desde aeródromos no controlados, argumentando denuncias sobre "posibles operaciones fuera del marco normativo". Sin embargo, los datos revelan que esta medida ha tenido graves consecuencias, retrasando traslados médicos urgentes e incluso causando la muerte de una niña de 7 años.
Según la información recabada, la DGAC emitió dos Circulares de Información Aeronáutica que prohíben los despegues y aterrizajes nocturnos en aeródromos no controlados, limitando las operaciones nocturnas a los tres principales aeropuertos internacionales del país. Esta decisión se tomó a pesar de que Costa Rica registra cero accidentes en operaciones nocturnas en estos aeródromos en los últimos 18 años.
Los operadores de vuelos ambulancia advierten que el efecto práctico de esta medida es una suspensión parcial del servicio nocturno fuera de los aeropuertos internacionales, justo cuando la mayoría de las emergencias médicas graves ocurren lejos de esas terminales. Datos proporcionados por las empresas muestran que entre 2024 y 2025 se realizaron 377 vuelos ambulancia nocturnos, casi un tercio del total.
Un caso emblemático es el de una niña de 7 años con hemorragia cerebral que debía ser trasladada de urgencia del Hospital de Liberia al Hospital Nacional de Niños. El vuelo, programado para las 7 p.m., se vio retrasado 14 horas debido a las nuevas restricciones, lo que ocasionó que la menor ingresara al hospital en un estado muy deteriorado, causando finalmente su fallecimiento.
A pesar de estas advertencias y de los datos aportados por las empresas, la DGAC mantiene la restricción, alegando que responde a "denuncias" sin detallar su contenido o gravedad. Los operadores, por su parte, recuerdan que estas operaciones han sido históricamente seguras y cuestionan si las supuestas irregularidades justifican una medida que afecta directamente la capacidad del sistema de salud para evacuar pacientes críticos durante la noche.
Este caso pone en evidencia la tensión entre las preocupaciones de seguridad de la Aviación Civil y la necesidad de garantizar un servicio médico de emergencia eficiente en todo el territorio costarricense. Mientras la DGAC apela a criterios técnicos, los datos muestran que cientos de vidas dependen cada año de estos vuelos nocturnos, y que al menos en un caso documentado, la aplicación de las nuevas restricciones tuvo consecuencias fatales.












