El mercado internacional del whisky se caracteriza por una gran variedad de estilos y marcas, los cuales se diferencian principalmente por su origen geográfico y método de elaboración. Esto ha permitido que ciertas bebidas se consoliden como referentes a nivel global.
El whisky escocés o "Scotch" mantiene una posición central en la industria. Para ser considerado como tal, debe ser producido en Escocia y envejecido por al menos tres años en barricas de roble. Dentro de esta categoría, los "single malt" concentran buena parte del interés del mercado premium. Marcas como The Macallan y Glenfiddich figuran de forma constante en los rankings internacionales, con precios que oscilan entre los US$95 y US$140 por botella.
En Estados Unidos, el estilo dominante es el bourbon, elaborado principalmente con maíz y envejecido en barriles nuevos de roble, lo que le otorga un perfil más dulce. Maker's Mark, uno de los más representativos, se vende actualmente entre US$45 y US$55, mientras que Woodford Reserve, muy presente en el segmento premium accesible, se ubica entre US$55 y US$70.
Por su parte, el whisky irlandés se caracteriza por procesos de destilación que priorizan la suavidad. Jameson, uno de los más vendidos a nivel mundial, tiene precios que rondan los US$30 a US$40. En un segmento superior aparece Redbreast 12 años, con valores cercanos a US$80 - US$95.
Finalmente, los blended whiskies siguen liderando el consumo a nivel global. Marcas como Johnnie Walker Black Label, uno de los más distribuidos, tienen precios que van desde US$45 hasta US$60, mientras que Chivas Regal 12 años se sitúa entre US$50 y US$65. Estas bebidas han consolidado su posición gracias a mezclas consistentes y una amplia disponibilidad internacional.
En resumen, el mercado del whisky se divide por origen y método de elaboración, lo que ha permitido que ciertas marcas se destaquen y se posicionen como referentes a nivel mundial, con precios que varían según el segmento y la calidad de cada producto.











