La Finca Agroecológica La Espinita, ubicada en la comunidad de Júcaro, Yaguajay, se ha convertido en un referente de las buenas prácticas agropecuarias en Cuba. Todo comenzó en 2017, cuando Nelson Ríos Carballo, un técnico medio en Agronomía, tomó las riendas de este pequeño predio de 12.5 hectáreas y se propuso desarrollar un modelo de producción sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
Ríos Carballo, de 54 años, relata cómo inició este proyecto con escasos recursos y conocimientos, pero con la firme convicción de encontrar un camino hacia la agroecología. "Siempre vi más adelante y advertí que el único modo de vivir económicamente de un pedazo de tierra tan pequeño como La Espinita era hacer algo novedoso", explica.
Así, en los alrededores de este territorio se han sembrado una decena de cultivos 100% agroecológicos, como maní, calabaza, melón, caña, coco, ajonjolí, maíz, arroz, frijol gandul, frutabomba, boniato y sorgo. Además, la finca se dedica a la ganadería, con la producción de leche y carne.
"En La Espinita se trabaja con el mínimo laboreo del suelo. El ecosistema de este lugar es complejo, costero, con tierras malas, cenagosas y de mal drenaje. Por tanto, protegemos el suelo para lograr lo que hoy tenemos", explica Ríos Carballo.
La familia de Nelson, incluida su esposa Niurka y sus hijos, se involucran en todas las tareas de la finca, desde el cultivo hasta el cuidado de los animales. Incluso, han puesto su ingenio en la confección de platos criollos a partir de las producciones de La Espinita.
Este esfuerzo ha sido reconocido a nivel municipal, provincial y nacional. La finca ha participado en diversos eventos sobre agroecología, donde Nelson Ríos ha socializado la rutina de esta zona, considerada un referente en el país. Recientemente, en el IX Encuentro Internacional de Agroecología, Soberanía Alimentaria, Educación Nutricional y Cooperativismo, realizado en La Habana, recibió un reconocimiento por su trabajo.
Sin embargo, para Nelson Ríos aún queda mucho por hacer. Su objetivo es convertir a La Espinita en "el olimpo de la agroecología en Cuba". Para ello, se ha propuesto declarar la finca como Slow Food e insertarla en el manejo sostenible de tierras, sin dejar de lado su compromiso con la producción de alimentos sanos, nutritivos y asequibles para todos.












