En un 11 de enero, pero de 2002, llegaron a la base de Guantánamo (Cuba) los 20 primeros prisioneros de Al Qaeda desde Kandahar (Afganistán). Este hecho marcó el inicio de una de las más controvertidas políticas de seguridad nacional de los Estados Unidos en las décadas recientes.
La llegada de estos detenidos a la base naval de Guantánamo se produjo poco después de que Estados Unidos iniciara la Operación Libertad Duradera en Afganistán, en respuesta a los ataques del 11 de septiembre de 2001. Las fuerzas estadounidenses y sus aliados habían capturado a estos sospechosos de pertenecer a la red terrorista Al Qaeda durante los combates en Afganistán.
La prisión de Guantánamo se convirtió rápidamente en un símbolo de la "guerra contra el terrorismo" liderada por la administración del entonces presidente George W. Bush. Durante años, este centro de detención fue objeto de duras críticas por parte de organizaciones de derechos humanos debido a las condiciones de reclusión de los presos y las denuncias de torturas y malos tratos.
A pesar de los esfuerzos de la administración Obama por cerrar la prisión, Guantánamo sigue abierta en la actualidad, con un número reducido de detenidos que aún permanecen allí. La controversia en torno a este centro penitenciario se mantiene vigente, con debates continuos sobre su futuro y la legalidad de las prácticas allí implementadas.
La llegada de esos primeros 20 prisioneros de Al Qaeda a Guantánamo marcó el inicio de una de las páginas más oscuras en la lucha antiterrorista de Estados Unidos en las últimas décadas. El centro de detención se ha convertido en un símbolo de la tensión entre la seguridad nacional y el respeto a los derechos humanos, una discusión que aún sigue vigente en la agenda política y de derechos humanos a nivel global.









