El presidente del parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, advirtió este domingo que en caso de producirse un ataque estadounidense sobre Irán "tanto los territorios ocupados (Israel) como todos los centros militares, bases y barcos" de EE. UU. e Israel en la región "serán objetivos legítimos".
La advertencia se produce en medio de las masivas protestas que sacuden a Irán desde hace dos semanas, inicialmente por el aumento del costo de vida y que luego se convirtieron en un movimiento contra el régimen teocrático que gobierna el país desde la revolución de 1979.
Qalibaf recomendó al presidente estadounidense, Donald Trump, desconfiar "de los consejos que reciba sobre un ataque a Irán" y extendió sus advertencias a los aliados de los Estados Unidos en la región. Esto ocurre después de que Trump amenazara con intervenir en Irán si este no contenía su actividad represiva contra las protestas.
Según el político iraní, Irán está luchando simultáneamente en cuatro frentes: el económico, el cognitivo, el militar y el terrorista, contra Estados Unidos y e Israel, a quienes acusó de aprovecharse de las "legítimas" demandas económicas de los iraníes.
Qalibaf reconoció la legitimidad de las reivindicaciones económicas que originaron las manifestaciones, pero afirmó que "la nación iraní ha decidido oponerse firmemente a los terroristas armados". Aseguró que una parte de los manifestantes "se autodenominan abiertamente mercenarios extranjeros, traicionando a su propia patria para apaciguar al presidente de Estados Unidos y transformándose en agentes del Daesh (Estado Islámico), e iniciando una guerra terrorista".
"Los que sean detenidos serán castigados, y los que estén armados se enfrentarán a una respuesta dura e implacable", amenazó Qalibaf, al tiempo que acusó a los participantes en las protestas de atacar propiedades públicas y privada, "actuando al estilo del Estado Islámico, sin mostrar piedad ni siquiera con mujeres y niños".
Según una ONG, al menos 192 manifestantes han muerto en las protestas antigubernamentales más multitudinarias en Irán desde hace tres años. Las autoridades iraníes afirman haber desmantelado varias células terroristas armadas y detenido a agentes vinculados al extranjero en los últimos días.
Estas manifestaciones son uno de los mayores desafíos al gobierno del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, de 86 años, tras la guerra de 12 días de Israel contra la república islámica en junio, respaldada por Estados Unidos, que se declara "dispuesto a ayudar" al pueblo.









