En el inicio del 2026, los barrios de Guayaquil renuevan la esperanza de que las promesas pendientes de las autoridades se traduzcan finalmente en obras y que los espacios comunitarios recuperen el dinamismo que los vecinos anhelan desde hace años. Dirigentes barriales de distintos sectores coinciden en la visión de que este puede ser un año clave para fortalecer la presencia de las autoridades, concretar soluciones y planificar una ciudad que priorice la convivencia.
Las solicitudes más frecuentes apuntan al refuerzo de la seguridad, la recuperación de parques, la culminación de proyectos ofrecidos y un mejor uso de la infraestructura existente. En barrios como la Alborada, Sagrada Familia, Mucho Lote 2, Centenario y Coviem, los vecinos mantienen la expectativa de que este año se atiendan necesidades básicas como la reparación de aceras, la iluminación pública, la habilitación de espacios comunitarios y la reactivación de infraestructuras subutilizadas.
Para el consultor político Fernando Alburquerque, estas demandas representan una oportunidad para fortalecer el tejido social de la ciudad. "Guayaquil, especialmente en el sur, tiene un enorme potencial. Con más trabajo y gestión, estos sectores pueden revitalizarse. El reto para 2026 es que las promesas se cumplan y que las autoridades y los líderes comunitarios trabajen de la mano por el bienestar colectivo", señala.
Así, el 2026 arranca en los barrios de Guayaquil con expectativas claras, un ánimo renovado y la confianza de que con diálogo, gestión y compromiso, los parques, las calles y los espacios públicos vuelvan a ser escenarios de encuentro, seguridad y vida comunitaria.











