La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2024 ha generado un tenso escenario político en Venezuela, donde el gobierno de Nicolás Maduro se enfrenta a una nueva administración republicana en Washington.
Tras cuatro años de relativa distensión bajo el gobierno de Joe Biden, el regreso de Trump a la Casa Blanca representa un duro revés para el régimen venezolano, que deberá enfrentar una política exterior estadounidense más confrontacional y hostil.
Uno de los primeros movimientos del nuevo gobierno de Trump ha sido designar a Marco Rubio como secretario de Estado, encargado de liderar la transición y la política hacia Venezuela. Rubio, conocido por su posición dura contra el gobierno de Maduro, ha prometido "restaurar la democracia" en el país suramericano.
Por su parte, el presidente Nicolás Maduro ha reaccionado con cautela a la victoria de Trump, evitando por ahora confrontaciones directas. Sin embargo, su gobierno ha movilizado a sus principales figuras, como Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello, para coordinar una respuesta estratégica.
Analistas coinciden en que el nuevo escenario político en Estados Unidos representa un desafío mayúsculo para el régimen venezolano, que deberá navegar en aguas turbulentas en los próximos años. La posibilidad de sanciones más duras, presiones diplomáticas y eventuales acciones militares no pueden descartarse, lo que podría profundizar aún más la crisis que vive Venezuela.
En este contexto, la transición de poder en Washington será seguida de cerca por la comunidad internacional, que espera ver si el gobierno de Trump adopta un enfoque más conciliador o si, por el contrario, recrudece su confrontación con el régimen de Maduro.








