El triunfo de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales de Chile ha coincidido con un convulso escenario geopolítico en América Latina, marcado por la decisión del expresidente estadounidense Donald Trump de extraer a Nicolás Maduro y su esposa desde Caracas. Esta acción ha puesto a la región en el "epicentro de la política mundial", según el artículo, lo que representa tanto oportunidades como desafíos para el próximo mandatario chileno.
Por un lado, el alineamiento ideológico y cultural de Kast con el "gesto hegemónico de Trump" y los triunfos de la derecha en varios países de la región parecen darle un viso de viabilidad al proyecto del "corredor humanitario" para los inmigrantes que Kast ha planteado. Sin embargo, manejar las complejas relaciones con Trump y la transición en Venezuela será un verdadero reto diplomático para el presidente electo.
Trump ha dejado claro que considera a América Latina como su "área de influencia" y no permitirá la injerencia de otras potencias como China, Rusia o Irán. Esto exigirá de Kast una diplomacia "sutil y profesional", evitando los "aficionados" que han caracterizado a sus predecesores Piñera y Boric. Además, deberá revisar sus vínculos con España y fortalecer los lazos con Italia, el "favorito europeo" de Trump.
En cuanto a Venezuela, la negociación con el régimen de Maduro, ahora debilitado por la acción de Trump, será una tarea "muy difícil" que pondrá a prueba la paciencia de todos. Kast deberá navegar con cuidado esta transición, evitando tropezar con la "roca" que representa la diplomacia profesional, tan maltratada por los gobiernos anteriores.
En resumen, el nuevo escenario geopolítico plantea tanto oportunidades como desafíos mayúsculos para el próximo gobierno de Kast, quien deberá demostrar su capacidad para manejar con habilidad las complejas relaciones internacionales que se avecinan.











