Desde la asunción del gobierno de Javier Milei, el haber medio de los jubilados cayó un 23% en términos reales, mientras que la jubilación mínima apenas alcanza para cubrir un tercio del costo de una canasta básica para adultos mayores. Este deterioro del ingreso previsional no es coyuntural, sino estructural, y se consolida como uno de los ejes centrales del ajuste fiscal del gobierno libertario.
El informe privado del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE) advierte que las jubilaciones "tienen un techo" y no lograrán recuperar lo perdido desde el inicio de la gestión de Milei, ya que están atadas a la inflación desde la modificación dispuesta por el DNU 274/2024. Como consecuencia, cada jubilado acumula una pérdida promedio de 4,8 millones de pesos desde que asumió el actual gobierno.
Este impacto en el poder adquisitivo de los adultos mayores se traduce en un aumento de la pobreza en este sector, que supera al nivel general. Más de un millón de personas de la tercera edad se encuentran en situación de pobreza, lo que se refleja en condiciones de vida precarias, con ingresos insuficientes para cubrir incluso lo básico.
Según datos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, el valor de la Canasta de Consumo para Personas Adultas Mayores se ubicó en noviembre en $1.359.675, mientras que la jubilación mínima, que incluye un bono de $70.000, apenas alcanza para cubrir un tercio de ese monto.
Además, el ajuste sobre las jubilaciones se profundiza en el Presupuesto 2026, el primero aprobado durante la administración de Milei. Si bien las partidas destinadas a jubilaciones registrarían un incremento real del 6%, los recursos asignados al bono extraordinario que perciben los jubilados de la mínima sufrirán una caída real del 13,8%, lo que implica la continuidad del monto en $70.000 sin actualizaciones a lo largo de todo el año.
Detrás de este deterioro del ingreso previsional, los especialistas advierten que el ajuste sobre los jubilados no aparece como un efecto colateral del programa económico del gobierno libertario, sino como uno de sus pilares centrales. La reducción de las contribuciones patronales a la seguridad social, impulsada por la "modernización laboral", sentaría las bases para una futura privatización del régimen previsional bajo el argumento de su déficit.












