Los juguetes con inteligencia artificial generativa han generado gran controversia en los últimos meses. Desde un oso de peluche que daba consejos sobre juegos sexuales hasta muñecos que recopilaban todo lo que se decía a su alrededor, estos productos han sido cuestionados por su falta de seguridad y la protección de los menores.
Sin embargo, los diseñadores de estas tecnologías insisten en que han reforzado las medidas de seguridad y buscan ganarse la confianza del público. Empresas como FoloToy, Curio y Elaves aseguran haber mejorado sus filtros y limitado el tipo de contenido que pueden generar estos juguetes.
"Lo más importante es el modelo de IA", declaró Wang Le, director ejecutivo de FoloToy, en el evento tecnológico CES de Las Vegas. "Hemos pasado de GPT 4o a GPT 5", una versión más sofisticada del popular chatbot, lo que les habría permitido integrar un vocabulario más amplio en sus filtros.
Ahora, según las empresas, si se les hace una pregunta inapropiada, los juguetes "no responderán o dirán que no saben". Además, algunas compañías como Curio han obtenido certificados independientes de seguridad y permiten a los padres supervisar el contenido de las interacciones.
Sin embargo, expertos como Rory Erlich, autor del estudio "Problema en el mundo de los juguetes" de PIRG, advierten que "puede haber maneras apropiadas de usar estos productos, pero sugerimos que los padres, como mínimo, tengan cuidado". La profesora de psicología Kathy Hirsh-Pasek también cuestiona por qué no se regulan estos juguetes, a pesar de su "enorme potencial" para beneficiar a los niños.
La llegada de la IA generativa ha abierto la puerta a una nueva generación de juguetes inteligentes, una década después de la pionera Hello Barbie. Pero los expertos insisten en que estos productos se están lanzando al mercado con demasiada prisa, lo que pone en riesgo tanto a los niños como a los padres. La industria deberá demostrar que puede ofrecer soluciones seguras y confiables antes de ganarse la aceptación del público.











