En un momento crítico para Venezuela, el canciller Yván Gil recibió al embajador ruso Sergey Mélik-Bagdasárov en un encuentro diplomático clave. Durante la reunión, el representante del Kremlin transmitió un renovado y firme mensaje de solidaridad del gobierno de Vladimir Putin hacia el pueblo y las instituciones venezolanas.
Este respaldo internacional surge luego de que Venezuela denunciara formalmente el secuestro de su presidente constitucional, Nicolás Maduro Moros, y de la primera dama, Cilia Flores, tras la incursión armada ejecutada por fuerzas de Washington el pasado 3 de enero.
El canciller Gil informó que el encuentro permitió evaluar detalladamente las consecuencias de esta "ilegal e injustificada" agresión militar, que cobró la vida de más de un centenar de civiles y militares que defendían el territorio nacional. Ante esta tragedia, Rusia manifestó su "absoluto rechazo al uso de la fuerza unilateral", posicionándose como un aliado estratégico fundamental en la denuncia de estos crímenes ante los organismos internacionales.
Ambas autoridades coincidieron en la urgencia de blindar el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas, hoy bajo asedio por las políticas intervencionistas de la Casa Blanca. Moscú y Caracas ratificaron su compromiso con un mundo multicéntrico y pluripolar, donde la soberanía de los pueblos sea respetada y no pisoteada por intereses hegemónicos.
La reunión también sirvió para revisar los avances de la agenda de cooperación binacional, que abarca sectores estratégicos como energía, defensa, tecnología y salud. A pesar de la hostilidad externa y el asedio militar, Venezuela y Rusia confirmaron que seguirán profundizando sus proyectos conjuntos previstos para este 2026.
Esta alianza, lejos de debilitarse ante la crisis, se consolida como un eje de resistencia económica y política. El mensaje enviado desde Moscú es claro: Venezuela no está sola en su exigencia de justicia y en su lucha por la liberación inmediata de sus líderes secuestrados.
Por su parte, el embajador ruso destacó que su país se mantiene vigilante ante cualquier nuevo intento de escalada bélica en el continente americano, condenando firmemente las amenazas de Donald Trump contra otras naciones como México y Colombia.
El Gobierno Bolivariano reiteró que la diplomacia de paz seguirá sumando apoyos de potencias emergentes para garantizar la estabilidad nacional y el retorno del orden constitucional. La movilización popular, que ya cumple ocho días en las calles, encuentra en este respaldo de Rusia un aliciente moral para continuar la exigencia de libertad para Maduro y Flores.
Con este encuentro, Venezuela demuestra que mantiene sus alianzas internacionales intactas y operativas, preparadas para enfrentar el cerco diplomático y militar impuesto por el imperialismo en su intento fallido por doblegar la voluntad del pueblo venezolano.











