La Habana, Cuba (EFE).- El buque petrolero Ocean Mariner, con bandera de Liberia, arribó a la bahía de La Habana este sábado con 86.000 barriles de combustible procedentes de México, en un intento por aliviar los prolongados apagones que sufre Cuba.
La llegada de este cargamento se produce en un momento crítico para la isla, que enfrenta una profunda crisis energética desde mediados de 2024 debido a las frecuentes averías de sus obsoletas centrales eléctricas y la falta de divisas para adquirir el combustible necesario.
Según confirmó el Instituto de Energía de la Universidad de Texas, los barriles comenzaron a ser descargados en la refinería Ñico López, del municipio habanero de Regla, a primera hora de este sábado.
El Ocean Mariner es uno de dos buques, junto al Eugenia Gas, que han zarpado desde México en las últimas semanas como parte de los envíos de combustible que el país norteamericano ha realizado a Cuba en años recientes.
Estos envíos son cruciales en un momento en el que Cuba enfrenta serias dudas sobre si Venezuela, su principal proveedor de petróleo, podrá mantener sus suministros tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba, el 60% del combustible que se consume en la isla es importado, y del total que precisa el país, el 65% es para alimentar a sus termoeléctricas.
Varios estudios independientes señalan que cerca de la mitad de las necesidades de combustible de Cuba se cubrían gracias a la importación de crudo de Venezuela, México y, en menor medida, Rusia. Sin embargo, desde 2024 el volumen medio de envíos venezolanos ha descendido drásticamente, de unos 50.000 barriles diarios a entre 10.000 y 30.000.
Las intercepciones estadounidenses de buques petroleros sancionados desde Venezuela y el anuncio del presidente Donald Trump de que Washington tendrá un control total sobre la venta del petróleo venezolano amenazan con poner a La Habana en una situación al límite.
En este contexto, la llegada del buque mexicano con 86.000 barriles de combustible supone un alivio temporal para la crisis energética cubana, que ha provocado cortes eléctricos de hasta 20 horas diarias en amplias zonas del país.












