Las fuerzas ucranianas han llevado a cabo una serie de ataques contra objetivos rusos en los últimos días, incluyendo una base petrolera en la región de Volgogrado y un almacén de drones en la región de Zaporiyia. Estos ataques se producen mientras el presidente ruso, Vladimir Putin, mantiene un inusual silencio público desde finales de diciembre.
Según el Estado Mayor General de Ucrania, las Fuerzas de Defensa de Ucrania atacaron la base petrolera de Zhutóvskaya, que abastece de combustible a las tropas de ocupación rusas, en la noche del 10 de enero. Si bien aún se evalúan los daños, el Estado Mayor aseguró que el "objetivo fue alcanzado". Además, un almacén de drones perteneciente a la 19 División Motorizada de Fusileros rusos en la región de Zaporiyia también fue atacado.
Estos ataques se producen en medio de una intensificación de los bombardeos rusos contra la infraestructura energética ucraniana, dejando a miles de hogares sin calefacción en pleno invierno. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha denunciado en repetidas ocasiones que Rusia está centrando sus ataques en este sector para dejar a los ucranianos a merced del frío.
Por otra parte, el silencio de Putin desde finales de diciembre llama la atención, en un momento en que se producen importantes acontecimientos a nivel global, como la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, las protestas en Irán o la polémica en torno a las pretensiones territoriales de Estados Unidos sobre Groenlandia. El último discurso público del mandatario ruso fue el 31 de diciembre, en su tradicional mensaje de fin de año.
Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se reunirá el próximo lunes para abordar la situación en Ucrania, especialmente tras los recientes ataques rusos con misiles, incluido el uso por segunda vez de un misil balístico hipersónico "Oreshnik" contra la ciudad de Leópolis.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha propuesto que la Unión Europea retome el diálogo directo con Rusia para intentar poner fin al conflicto en Ucrania, sugiriendo el nombramiento de un enviado especial europeo. Sin embargo, esta idea ha sido recibida con cautela por algunos países miembros, que temen que pueda ser interpretada como un gesto de debilidad frente a Moscú.












