Las principales ciudades iraníes vivieron nuevas manifestaciones antigubernamentales la noche del viernes, en lo que se perfila como uno de los mayores desafíos para las autoridades teocráticas que gobiernan Irán desde la Revolución Islámica de 1979.
Pese al corte de internet impuesto por las autoridades y la violenta represión, los manifestantes salieron a las calles de Teherán, Mashhad, Tabriz y otras ciudades, coreando consignas como "¡Muerte a Jamenei!", en referencia al líder supremo Ali Jamenei.
El apagón nacional de internet, que se prolonga por más de 36 horas, busca ocultar la violencia de la represión, según denunciaron cineastas y disidentes iraníes. De acuerdo con el grupo Iran Human Rights, al menos 51 personas han muerto hasta ahora en la brutal respuesta de las fuerzas de seguridad.
Reza Pahlavi, hijo del depuesto sah de Irán, celebró la "magnífica" afluencia de manifestantes y los instó a "prepararse para tomar y mantener los centros urbanos". Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump consideró prematuro que Pahlavi asuma un papel de liderazgo.
Las protestas, iniciadas hace dos semanas por comerciantes descontentos con la crisis económica, se han convertido en un cuestionamiento generalizado al régimen teocrático. Trump advirtió a las autoridades iraníes que "más vale que no empiecen a disparar, porque nosotros también empezaremos a disparar".
Analistas coinciden en que las manifestaciones representan uno de los mayores desafíos que ha enfrentado el gobierno iraní desde la Revolución Islámica. La respuesta violenta y el corte de comunicaciones evidencian la preocupación de las autoridades por perder el control de la situación.











