En un preocupante informe, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reveló que el año pasado se registró un alarmante aumento de ataques contra trabajadores humanitarios en la República Democrática del Congo (RDC).
Según el reporte, 13 trabajadores humanitarios perdieron la vida en territorio congoleño durante 2022, mientras que otros 40 resultaron heridos y varios más fueron secuestrados. La provincia de Kivu Norte fue la más peligrosa, concentrando casi la mitad de todos los incidentes, pero también hubo ataques en Kivu Sur, Ituri, Tanganyika y Maniema.
Los robos y hurtos fueron los sucesos más comunes, seguidos de la obstrucción de la circulación y los actos de intimidación. Esta violencia se produce en un contexto en el que la población local de las zonas afectadas requiere urgentemente de la ayuda humanitaria que brindan estos trabajadores.
"La violencia en el este congoleño es un asunto del que no escapan los trabajadores humanitarios, pues precisamente son estas poblaciones las que requieren de mayor ayuda", señaló la OCHA en su informe.
La situación de inseguridad en la RDC se ha agravado en los últimos años, con la proliferación de grupos armados y la intensificación de los conflictos étnicos y políticos, especialmente en las provincias del este. Esto ha dificultado enormemente el trabajo de las organizaciones humanitarias, que a menudo se ven obligadas a suspender o limitar sus operaciones por la amenaza constante a la integridad de su personal.
Expertos en la región advierten que, si no se toman medidas urgentes para mejorar la seguridad y proteger a los trabajadores humanitarios, el acceso a la ayuda para las poblaciones más vulnerables se verá seriamente comprometido. Esto podría tener consecuencias devastadoras para miles de personas que dependen de esta asistencia para su supervivencia.
Ante este panorama, la comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para encontrar soluciones duraderas que pongan fin a la violencia y garanticen la seguridad de quienes arriesgan sus vidas para brindar ayuda a los más necesitados en la República Democrática del Congo.












