El régimen de Daniel Ortega en Nicaragua ha liberado a un grupo de presos políticos, en una acción que llega a menos de 24 horas de que la embajada estadounidense en Managua emitiera un mensaje demandando la libertad de decenas de opositores encarcelados.
La decisión del gobierno sandinista se produce en medio de crecientes presiones internacionales por la grave crisis de derechos humanos que vive el país centroamericano. Desde las protestas de 2018, el régimen de Ortega ha llevado a cabo una brutal represión, con cientos de personas detenidas y procesadas por motivos políticos.
Según fuentes locales, entre los presos liberados se encuentran algunos líderes de la oposición y activistas que llevaban años encarcelados. Sin embargo, se desconoce el paradero y situación legal de muchos otros presos políticos que permanecen detenidos.
La acción del régimen sandinista llega en un momento de particular tensión con Estados Unidos, principal socio comercial y aliado histórico de Nicaragua. La Casa Blanca ha condenado en reiteradas ocasiones las violaciones a los derechos humanos y el deterioro democrático bajo el gobierno de Ortega.
De hecho, en los últimos meses, Washington ha impuesto sanciones a funcionarios y allegados del mandatario nicarag ense, además de amenazar con endurecer las medidas punitivas si no se producen avances en materia de libertades y elecciones libres.
Analistas consideran que la liberación de presos políticos es un gesto del régimen sandinista para alivianar la presión internacional y evitar mayores sanciones o incluso una intervención más directa de EEUU. Sin embargo, advierten que se trata de una medida insuficiente y que el gobierno de Ortega debe dar pasos más concretos hacia una verdadera democratización del país.
Por ahora, la oposición y la comunidad internacional siguen exigiendo la liberación de todos los presos políticos, el respeto a las libertades civiles y la celebración de elecciones transparentes en Nicaragua. Mientras tanto, el régimen de Ortega navega en aguas turbulentas, con su futuro político cada vez más incierto.












